lunes, 21 de mayo de 2012

EMOCIONES DESDE EL ÚTERO (Segunda Parte)



                                                                         

Os escribo este segundo post para continuar la primera parte del artículo con igual título, de La Vanguardia (5 de Mayo de 2012), que os nombraba en la anterior entrada del Blog de Centro de Psicología Gestalt.

En él pasan a hablar del momento del Parto, del período perinatal y de cómo el llanto del bebé refleja su primer temperamento que ya se ha ido formando a través de las influencias que ha recibido en su gestación, de cómo el llanto del bebé ya contiene las características propias del idioma de los padres, o cómo los primeros 7 años del niño forman su carácter, la base emocional y de su personalidad, y habrá tenido vivencias que dejarán huella en su futura vida como adulto.


El parto también estresa

También el cómo venimos a este mundo puede dejarnos huella. Los científicos han visto que las diferentes formas de nacer influyen en nosotros de manera distinta. Se han medido, por ejemplo, los niveles de cortisol en la sangre del cordón umbilical después del parto y es así como se ha descubierto que para el bebé es también un suceso muy estresante.

Para Vivette Glover, la forma menos traumática de nacer es seguramente la cesárea, aunque ello no implica, recalca, que sea la mejor, puesto que los niños que nacen por esta vía se ha visto que son los que más problemas tienen para iniciar la lactancia materna. Lo más traumático para el niño son los partos sumamente medicalizados, en que se usan fórceps o espátula. Y los partos vaginales, que se ha visto que ayudan a los niños a respirar mejor.
“Hay muchos partos de bebés que aún no están maduros. Deberíamos potenciar y apostar por el nacimiento fisiológico. A no ser que sea de extremada urgencia, por complicaciones médicas, el parto jamás debería ser inducido. El bebé debe nacer cuando decide hacerlo”, explica la doula Anna M. Morales. Cuando el parto es completamente natural, apunta esta experta, se desencadena una respuesta hormonal entre la madre y el hijo, que recibe una descarga de noradrenalina. Eso hace que, al nacer, esté en alerta, para reconocer el entorno y a su madre. Es una especie de ritual biológico para conectarse con ella. Entonces se produce la primera toma de leche y luego el pequeño duerme una serie de horas, entra en una especie de periodo letárgico. “La epidural, la cesárea o la oxitocina sintética para estimular las contracciones alteran esa primera respuesta del bebé”, asegura Morales.

En el parto, el padre también tiene un papel esencial. “Comparte con la madre una experiencia muy rica y bonita, y debe procurar que su hijo pueda iniciar la vida desde un punto de vista saludable, permitiendo que se produzca ese diálogo entre madre e hijo”, apunta la psicóloga perinatal Sara Jort. Durante el momento de la dilatación, el padre debe ayudar a la madre a sentirse bien, de manera que esta segregue oxitocina, lo que hará que el parto sea más rápido. Si la mujer tiene miedo o se estresa, hará que segregue la hormona del estrés, que inhibe la oxitocina.


Dime cómo lloras y te diré de dónde eres

Al nacer, no todos los bebés lloran igual. Se han llevado a cabo numerosos estudios y se ha visto que el llanto de los niños contiene las carac­terísticas propias del idioma en que hablan sus padres. Vamos, que un niño chino llora en chino, y uno francés, en francés. Al parecer, el feto es sumamente receptivo a las vibraciones de los sonidos. Percibe las vibraciones de la voz de su madre y también del padre. E incorporan los sonidos propios que oyen durante el embarazo. El bebé es muy sensible a la estimulación auditiva que ha recibido.


La importancia de los primeros años

Los primeros años de vida del niño son determinantes, y van a dejar una huella indeleble sobre él. De sus vivencias tempranas va a depender en buena medida cómo será esa persona de adulto. Por ejemplo, a nivel neurológico, un bebé que llora y que no es atendido se estresa, aumenta el cortisol en su cerebro, que es tóxico, y eso hace que se establezcan más fácilmente conexiones neuronales de ansiedad que en bebés que cuando lloran son reconfortados. Y es que, al nacer, el niño sólo cuenta con un 25% de su cerebro en marcha y las habilidades que posee están limitadas a las que necesita para la supervivencia. Tan sólo durante el primer año se establecen nada menos que cien mil millones de conexiones sinápticas. De ahí que desde diferentes ámbitos de la neurociencia y la psicología, se señale que los siete primeros años de vida son esenciales para el niño, ya que desarrolla los sistemas cognitivos de aprendizaje.




ENLACE al artículo:

EMOCIONES DESDE EL ÚTERO (Primera parte)




                                       Foto extraída del Artículo Periodístico de "La Vanguardia"
                                                                            


A continuación os adjunto un artículo sumamente interesante, de La Vanguardia, publicado el 5 de Mayo de este año, cuyo título tomo para esta entrada del Blog. Habla sobre Psicología Perinatal. En él quiero reseñar, la visión que aporta Sara Jort Poveda (Psicóloga Perinatal, profesional con la que tuve oportunidad de compartir Formación como Psicoterapeuta Gestalt en el IFGT) referente a las emociones de la mujer durante el embarazo, la necesidad de trabajar en Políticas de cuidado de la mujer embarazada,durante su gestación, y al papel de la pareja en el momento posterior al parto.                                                                       

El modo en que el bebé se desarrolla en el vientre marcará su vida. Se sabía que el alcohol, el tabaco y una mala alimentación incidían negativamente; ahora la ciencia ha ido más allá y ha descubierto que las emociones de la madre durante el embarazo también desempeñan un papel esencial.

Jorge no deja de llorar. Sus padres, primerizos, están desesperados. Y muy nerviosos. Lo han probado todo. O al menos todo lo que se les ocurre: que si cogerlo, abrazarlo, intentar darle de mamar. La enfermera entra en la habitación del hospital en que están y trata de tranquilizarlos: “Está todo bien. Hay niños más inquietos que otros”, les dice. Pero eso no acalla al pequeño.

El embarazo de Marta, la mamá de Jorge, tampoco ha sido fácil. Al poco de quedarse en estado, se enteró de que su empresa estaba a punto de cerrar e iba a quedarse sin trabajo. Así que se ha pasado los nueve meses en reuniones sindicales, negociaciones y haciendo números en casa. A veces, le entraban ataques de ansiedad e incluso le costaba respirar.

Se sabe que el desarrollo del feto depende, en buena medida, del bienestar de la madre. De si esta practica algo de deporte, sigue una buena alimentación, no toma drogas ni alcohol. Pero, ¿y qué hay de las emociones? ¿Afectan los sentimientos de la madre al niño?.Durante mucho tiempo se creyó que no, que el feto ni sentía ni padecía en el útero de su madre, felizmente protegido por la placenta. No obstante, numerosos estudios científicos realizados en las últimas décadas están poniendo de manifiesto que el estado emocional de la madre durante la gestación va a afectar la salud mental del bebé a largo plazo. Que una madre depresiva, ansiosa o estresada puede influir en el coeficiente intelectual de su hijo y predisponerlo para que tenga más riesgos de padecer problemas tales como la hiperactividad o el síndrome de déficit de atención.


Tomando conciencia

A lo largo del embarazo, el cuerpo de la mujer experimenta cambios equiparables a los de la adolescencia con la diferencia de que se producen en meses. Tras la concepción, los órganos de la madre emigran a otras regiones, se amontonan unos contra otros para dejar espacio al cigoto, que se desarrolla a velocidad de vértigo con una serie de mecanismos de diferenciación y proliferación celular, y se transforma en un organismo complejo, con tejidos altamente especializados: el bebé.

También aparecen cambios emocionales traducidos en variaciones bioquímicas, ya que las emociones se asocian a la segregación de hormonas particulares. Y aunque no se puede demostrar al ciento por ciento, existen numerosos y potentes indicios de que el desarrollo del bebé en el útero de la madre va a determinar la vida que tendrá de adulto. Y en esto se ha visto que influye la alimentación de la madre, o su estado físico, y también, su salud emocional. “Existen muchos reclamos comerciales que te dicen que el embarazo es una época muy bonita, pero desde un punto de vista estético. Sin embargo, no se hace hincapié en lo humano”, considera Anna Maria Morales, consultora certificada en lactancia y miembro fundador del centro de salud familiar Marenostrum en Barcelona.

“Se empuja a la gente a comprar cosas para el embarazo para estar guapas, para cuidar el cuerpo, pero se informa muy poco acerca de cómo conectar corporal y emocionalmente con el bebé, con la idea de que tienen un niño creciendo dentro y de que sus emociones van a influir en su desarrollo”, prosigue Morales, que es doula, es decir, mujeres que acompañan a otras mujeres durante el embarazo, su labor es dar soporte físico y emocional durante el parto y el puerperio.

Durante los nueves meses de gestación, la mujer pasa por una serie de controles médicos, pero nadie le pregunta cómo está a nivel emocional o qué tal está con su pareja”, se queja Sara Jort, terapeuta Gestalt especializada en psicología perinatal. Sigmund Freud fue el primero en percatarse de la importancia de los sentimientos de las madres; se dio cuenta de que las primeras etapas de la maternidad tenían efectos a largo plazo en la psicología del niño. Y que la educación emocional de los hijos no empezaba cuando estos nacían, sino en el útero.

Hace medio siglo, se comenzaron a realizar estudios con ratas y monos para comprobar si el hecho de que las madres estuvieran altamente estresadas tenía efectos en el desarrollo de las crías. Cuatro décadas después, un equipo de investigadores del Imperial College de Londres, liderado por la psicobióloga Vivette Glover, empezó a indagar sobre la importancia de las emociones en el embarazo. Para ello, llevaron a cabo un estudio con 14.000 mujeres embarazadas. Las monitorizaron durante toda la gestación; se midió su nivel de ansiedad, de estrés y luego, se estudió durante años a los niños que nacieron. Vieron que el 15% de los hijos de las madres más estresadas y ansiosas tenían el doble de riesgo de padecer déficits de atención e hiperactividad. Además, estos niños eran más proclives a ser ansiosos y a tener problemas de conducta. Más adelante, realizaron nuevas investigaciones, esta vez con grupos más reducidos de mujeres, y corroboraron que si la madre está estresada durante el embarazo, su hijo tiene más tendencia a padecer ansiedad. Y esa tendencia es independiente de la las experiencias que tenga el crío al nacer o de las emociones que comparta con su madre después.


Educación emocional desde el útero




¿Los fetos sienten dentro del útero de la madre? Si entendemos por sentir, sentimientos tales como la tristeza, la alegría, la soledad, el miedo, no. Tal como señala el profesor de psicología de la emoción y la motivación de la UNED, Enrique García Fernández-Abascal, el feto carece de la maduración neurológica para tener las emociones que tiene un adulto. “Se requieren al menos tres meses después de nacer para que se desarrollen los tubos neurales necesarios para las emociones”, señala. Sin embargo, lo que sí tienen los fetos son sensaciones. Así, sienten bienestar, placer, saciedad, alarma, sobresalto…
El feto, de alguna manera, percibe las emociones de la madre. Y eso es muy positivo puesto que le da al bebé un abanico de experiencias sensoriales necesarias para enfrentarse a la vida, desde la alegría, hasta la rabia o la tristeza. “Las emociones de la madre son un gran regulador de la fisiología de ella y del bebé. Las que son positivas, por ejemplo, generan una atenuación del sistema cardiovascular y una activación y refuerzo del sistema inmune. Es decir, que cuanto más alegres estamos, más vacunados, de alguna manera, estaremos contra el catarro –comenta Enrique García–. En cambio, cuando nos embargan las emociones negativas, segregamos hormonas tóxicas, el corazón se nos acelera y se deprime el sistema inmune, lo que nos deja más vulnerables ante las enfermedades”.

De ahí que sea esencial que la madre establezca vínculos con el niño desde el primer momento de la concepción. Con un gesto tan habitual en las embarazadas como tocarse la barriga, acariciarse, el feto recibe una experiencia positiva sensorial; conecta con la madre y se produce una respuesta bioquímica de placer, que se traduce en la segregación de hormonas que ayudan a establecer ese vínculo entre ambos.
“Eso no quiere decir que la madre tenga que pasar por el embarazo sin sentir o sintiendo sólo cosas positivas. Hay que sentir felicidad pero también estrés, todo en su justa medida, porque ambas son necesarias. El problema radica en cuando las negativas se cronifican –señala Enrique García, experto en psicología perinatal–. No es malo que la madre se enfade, pero sí que lo esté todo el día, todos los días. La educación emocional del niño empieza en el útero”.


Protección emocional

La placenta funciona como una especie de envoltura protectora. No obstante, estados de emociones negativas continuados pueden afectar su función, sobre todo el estrés. Cuando la madre se encuentra en una situación estresante, se produce en su organismo una cascada bioquímica. Todo empieza en el hipotálamo, que produce una hormona llamada CRH, factor de liberación de corticotropina; ésta le manda a la pituitaria que, a su vez, produce otra hormona, la ACTH o adrenocorticotropa, que ordena a las glándulas suprarrenales que segreguen cortisol. Éste hace que se libere glucosa en sangre, que va hacia los músculos, los dota de energía y los prepara por si es necesario salir pitando o pelear. En realidad, la aparición del estrés es el resultado de una estrategia evolutiva necesaria para enfrentarnos a los peligros de la vida. Si no se liberaran en nuestro organismo todas estas hormonas que nos ponen en alerta, seguramente nos hubiéramos extinguido hace mucho tiempo, quizás devorados por algún animal.

Una vez acaba la situación que producía estrés, el cuerpo recupera los niveles hormonales habituales y el organismo vuelve a su estado normal. La placenta actúa como filtro e impide que el cortisol, que es tóxico, llegue al feto. No obstante, cuando los niveles de esta hormona en la madre son muy elevados, consiguen atravesar esta barrera y disparan la respuesta de alerta en el feto. Puede que también sea una herramienta con que nos ha dotado la evolución para prepararnos para enfrentarnos al mundo exterior con que vamos a tener que lidiar. De manera que si el estrés aparece en momentos concretos, es beneficioso. Sin embargo, cuando las situaciones de estrés son prolongadas, aparecen los problemas de manera más marcada. Si la madre está sumamente estresada, el bebé recibe el mensaje de que deberá hacer frente a un entorno peligroso. Eso los hace mucho más prontos a reaccionar; suelen ser niños más susceptibles a llorar, a estresarse, a sentir ansiedad.

Asimismo, tal y como el equipo de neurocientíficos del Imperial College de Londres ha comprobado, existen indicios de que niveles altos de cortisol afectan al desarrollo cerebral del bebé durante todo el embarazo. Durante los primeros meses, que es cuando las células cerebrales se mueven hasta hallar su ubicación definitiva, se cree que el cortisol puede llegar a afectar ese movimiento. Si los ataques de ansiedad y estrés suceden en los últimos meses de gestación, se eleva el riesgo de que el niño padezca síndrome de déficit de atención o hiperactividad.

Es más, al parecer, la ansiedad de la madre hace que se reduzca el flujo sanguíneo que le llega al feto, por lo que éste dispone de menos nutrientes para formarse; Vivette Glover afirma que, además, cuanto más alto es el nivel de cortisol en el líquido amniótico que rodea al niño en la placenta, más bajo es luego el coeficiente intelectual del bebé. “Niveles altos de cortisol afectan a cerebro y al aprendizaje”, sentencia esta psicobióloga.

Así pues, podemos ayudar a los niños y futuros adultos teniendo en cuenta la salud emocional de sus madres cuando están embarazadas. Si las podemos ayudar a sentirse menos estresadas, ansiosas o deprimidas, estamos reduciendo el riesgo de que los futuros niños padezcan problemas como síndrome de déficit de atención, dificultades de aprendizaje o hiperactividad. Que, además, indica Glover, son factores de riesgo que pueden convertirse en potenciales problemas de comportamiento. A nivel social, lamenta Sara Jort, psicoterapeuta Gestalt experta en perinatal, el periodo prenatal no está bien protegido por la sociedad, que desconoce la importancia que tiene tanto para la madre como para el recién nacido. “Debería haber políticas que regularan el cuidado de la gestación y los primeros meses de maternidad”, considera Jort. Se trata de prevenir para evitar que los niños tengan trastornos cognitivos, sí, pero sobre todo para conseguir una sociedad más feliz.


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domingo, 13 de mayo de 2012

CUÁNDO UNA MUJER SUFRE VIOLENCIA DE GÉNERO




                                                            
                                      

 Hace unos meses iniciamos un apartado en el Blog de Centro de Psicología Gestalt dirigido a la Violencia de Género. Con esta nueva entrada quiero continuar en daros a conocer una información vital, para la prevención y detección lo más precoz posible de esta problemática en mujeres de tu entorno que sospechas puedan estar sufriéndola, o si realmente estás dudando si tú misma puedes estar convirtiéndote en una víctima de ésta.


UNA MUJER ES VÍCTIMA DE VIOLENCIA CUANDO...

... Es insultada y despreciada, en solitario o delante de sus hijos, o de otras personas, en ocasiones incluso en la calle delante de desconocidos.

... Se le niega tener dinero, del que se considera propio de la familia.

... Se le impide trabajar o estudiar (para que no avance, no tenga ambiciones de aprender, ni progrese...).

... Se le aleja de su familia y amigos.

... No se le permite salir (como si el otro miembro de la pareja debiera darle permiso para ello, y no fuera libre para decidir por sí misma).

... Se le empuja, hiere, golpea, acuchilla, quema ... (se le hiere físicamente).

... Se le exigé que esté del humor que él desea, olvidando los propios sentimientos de la mujer.

... No se le escucha, ni se tiene en cuenta su opinión.

... Es obligada a mantener relaciones sexuales contra su voluntad.

... Se le culpa de todo lo que ocurre en la casa, en la familia, en la pareja ...

... Se le trata como a una niña pequeña o como a una "inválida".

... Se le exige que sea "adivina" (que conozca los deseos, pensamientos, interpretaciones de su pareja, e incluso que busque satisfacer éstos aún siendo contrarios a los propios deseos de la mujer, y sin llegar a considerar los de ella).


CARACTERÍSTICAS (en general) DE LA MUJER VÍCTIMA DE LA VIOLENCIA (no necesariamente una misma mujer presenta todas estas características, aunque sí un gran número de ellas)

* Miedo a denunciar.
* Sufre depresión. 
* Crisis de ansiedad frecuentes.
* Autoestima baja.
* Dolores de cabeza continuos sin causa física
* Trastornos de la alimentación 
* Se cree CULPABLE de lo que ocurre a su alrededor.
* Se siente incapaz de tomar decisiones
* Siente impotencia para salir de la situación de violencia.


CUANDO SE DEJA DE SER VÍCTIMA DE LA VIOLENCIA DE GÉNERO SE LOGRA...

* Dejar atrás el miedo y el peligro (psíquico/físico de vivir en una relación de éste tipo, para la mujer)
* Valorarse a sí misma
* Recuperar la salud y el equilibrio
* Terminar con los abusos y las humillaciones
* Disponer de tiempo, dinero, deseos, aspiraciones del propio cuerpo y del hogar
* Recobrar la confianza en una misma
* Volver a tener familia y amistades
* Ser independiente y autónoma
* SENTIRSE PERSONA





Hay un aspecto que quiero diferenciar, la violencia de género de la violencia dentro de la pareja. A la primera se le nombra de esta forma para hacer una diferenciación a la hora de referirse a la violencia en la pareja que se ejerce contra la mujer. La violencia dentro de la pareja, engloba cualquier violencia que se da entre dos miembros de una pareja, sea cual sea su sexo, como cita Ismael Loinaz en estas palabras:

“La violencia en la pareja, no es cuestión de género, o al menos, el género (y por extensión la violencia de género) no es único y no puede equivaler a que el hombre sea el agresor y la mujer la víctima. Víctimas y verdugos pueden ser de ambos sexos y este tipo de violencia se da también en relaciones homosexuales.”
                                                                                              Ismael Loinaz (Psicólogo y Criminólogo)


Introduzco este concepto, ya que la violencia tanto física, como psicológica, social, emocional, y/o económica, dentro de la pareja, no es exclusiva del hombre hacia la mujer (sino que puede darse, y se da, también de la mujer hacia el hombre, o entre parejas de homosexuales; aunque existan menos información y noticias en los medios de comunicación que hablen sobre la existencia de este tipo de maltrato), aunque cuando nos referimos especificamente a ésta, se engloba dentro de la terminología "violencia de género".




lunes, 7 de mayo de 2012

EL CONFLICTO




     
          Os acerco una cita del PHG (libro fundacional sobre la Teoría de la Terapia Gestalt, de Perls, Hefferline y Goodman) hablando sobre los CONFLICTOS, invitándoos a la reflexión personal de la misma:
                                                                                                                                              

"Sólo se puede hablar de ACEPTAR algo cuando existe también la tendencia a RECHAZARLO".

Y continua afirmando: "Todo conflicto es, fundamentalmente, un conflicto en los fondos de acción, un conflicto de las necesidades, los deseos, las fascinaciones, las imágenes de uno mismo, los objetivos alucinados; y la función del self es vivirlos hasta el final, sufrir la pérdida, cambiar y modificar lo dado". (...) "La existencia de un conflicto fuerte en el primer plano es señal de que el verdadero conflicto en el segundo plano está alienado y oculto, como en la duda obsesiva". (pág. 238, Cap. 12. El ajuste creativo: I. Pre-Contacto, y Toma de Contacto).

jueves, 3 de mayo de 2012

EL SILENCIO y la vivencia de éste.





                                                    Descubriéndome en mi silencio:
                                                    mi silencio interior me permitió
                                                    descubrir algo nuevo en mí, de mí.
                                                    Cuando lo necesité,
                                                    cuando lo descubrí como mi necesidad,
                                                    cuando por fin me lo pude permitir,
                                                    como un bálsamo que necesitaba en ese momento.
                                                           
                                                    Descubriendo la belleza de mi silencio,
                                                    de un silencio sanador, cuando lo necesito y me lo respeto,
                                                    que me trae ese conocimiento que viene de mí, no de fuera,
                                                    del descubrimiento de lo que me ayuda a sanar:
                                                    de un avance en mi autoconocimiento.
                                                                                       


TODO  LO  QUE  DICE  EL  SILENCIO  DE  TI :


¿ Qué es el silencio para ti? ¿Qué supone el silencio para ti?

¿ El silencio te/nos asusta ?

¿ Evitas el silencio ?

¿ Cuál es la función de tu silencio cuando existe? ¿Para qué está ahí?

¿ El silencio nos muestra sentimientos, nos aporta experiencias que de otra forma no conoceríamos?

¿ El silencio es para ti un vacío?. ¿Le temes al vacío en tu propia vida?

¿ Qué es el silencio interior?

¿ Todos los silencios son iguales?

¿ Cómo vives tú tus propios silencios:
   - te los puedes permitir,
   - son como un castigo que te impusieron y hoy te siguen resultando así,
   - te angustian,
   - tratas de llenarlos con palabras,
   - te resultan complicados de vivirlos, te cuesta "soportarlos" y huyes de ellos con palabras, bromas ...
   - te impacientan ,
   - como una necesidad, un placer de dejar que te lleve hacia un mayor conocimiento de ti y sabiduría personal (como una oportunidad de crecimiento y desarrollo personal a través de los darte cuenta que te aportan)
   - disfrutas de ellos ...?.

¿ Qué te hacen sentir tus silencios y los del otro frente a ti?. ¿Y esos momentos de silencio en la relación con el otro?. ¿Depende esto último de la persona con la que sea tu encuentro o es general vives los silencios de una forma determinada?.

¿ Cómo vives el silencio de los otros :
   -como rechazo hacia ti, con respeto,
   -como momentos de aburrimiento, o una pérdida de tiempo,
   -como una muestra de egoísmo por parte del otro de no acabar con tu sufrimiento con el tema de su no decirte,
   -como un vacío de que no tienen nada que decirte, como un hueco que necesitas llenar,
   -como falta de entendimiento por parte del otro,
   -como un momento con el otro, en la relación, que te hace sentir expuesto/con vergüenza de mostrarte a ti y a tus sentimientos a través de tus gestos, la expresión de tu cara ...como algo que cortas en cuento puedes.
   -como una exigencia impuesta (un castigo) por el otro, e intento de evitar su silencio, de acabar con él con tus ruegos,
   -como algo que te resulta incomprensible,
   -como una comunicación compartida y disfrutada en la mirada, en los gestos del otro ... ?.



¿ Ha cambiado tu forma de percibir, sentir  los silencios internos, del otro y con el otro, o sigue siendo tu vivencia de éstos igual a lo largo de tu historia personal?.

¿ Te crecimiento personal te ha llevado a crecer en la forma de permitirte y permitirle al otro su tiempo para tu propio/su silencio?...


 El silencio es, se puede convertir, vivenciar, como una oportunidad de crecimiento, cuando es deseado, no impuesto desde fuera, vivido como una necesidad propia, como un momento de riqueza por la vivencia, por los darse cuenta que a uno le aporta.
En ese caso es la necesidad cubierta de un momento (en el aquí y ahora de la persona), incluso como un descubrimiento asombroso de una nueva necesidad vivida con placer y un ir "mas allá"(por ejemplo, en una persona que se asombra, de sentirlo así, tras mucho tiempo de necesitar hablar y expresar a través de la palabra oral), que llega a vivir como un paso más, y enriquecedor para ella, de su evolución y crecimiento como persona,.

¿ Quieres aportar, compartir con nosotros, tu propia vivencia del silencio ?




                                             

jueves, 26 de abril de 2012

Gracias a La Vida...




                        


                                              
Quiero compartir con vosotros esta reflexión, que te invito que leas acompañada mientras escuchas (pulsando sobre el enlace) la interpretación de Mercedes Sosa de una hermosa canción: “Gracias a La Vida”:






Cuando puedo ver más allá del dolor (cuando una misma, con mi propio proceso, puedo llegar a este punto, tras darme permiso para sentir y elaborar lo que surgía en mi psique, mi cuerpo, en mí por completo; como cada ser humano necesita su propio tiempo y proceso para elaborar y llegar a una nueva forma de sentir o vivenciar experiencias dolorosas para uno), miro en mi interior y veo también las personas que hay a mi alrededor, la paz, la alegría y la gratitud llegan a mí para llenarme de nuevo en este momento.
Esto es la vida: cambios continuos, vivirlos, sentirlos, e ir permitiendo cerrar gestalts y abrir otras nuevas.

¡¡ Gracias a mis padres por darme la vida y la oportunidad de aprender con cada momento y vivencia !! ... y ahora me doy cuenta que posiblemente yo elegí nacer con ellos (yo les elegí como mis padres) por el gran aprendizaje que me esperaba a lo largo de nuestro encuentro, en el recorrido juntos de nuestras vidas, y tras marcharse de ésta cuando a unos les correspondió y otros nos quedamos a continuar con el nuestro.

¡¡ Gracias a mis maestros por su apoyo, su aliento, las frustraciones con las  que no me lo pusieron todo fácil y me enseñaron la valía de éstas, y me acompañaron en grandes momentos de aprendizaje también !!.

¡¡ Gracias a quiénes están hoy en mi vida, haciéndola plena, llenándome de vida, acompañándome en mi camino y haciendo que esté llena de muchos momentos disfrutados, vividos, algunos sufridos, y en definitiva que hacen que ésta me merezca mucho la pena !!.


                                                              
      A la  Vida, que me ha dado tanto  y me sigue dando dando ...          

miércoles, 18 de abril de 2012

El neurótico y la neurosis






Os acerco una primera definición (en parte extraída de Ángeles Martín) sencilla, directa y comprensible con facilidad, sobre un término muy difundido, y la visión de éste desde la Terapia Gestalt. Me refiero al NEURÓTICO y a su neurosis.

NEURÓTICO es aquella persona que continuamente está interrumpiendo el proceso de formación y de eliminación de gestalts. No percibe claramente cuáles son sus necesidades-emociones y cómo satisfacerlas. Y si acaso se van clarificando y haciendo éstas más nitidas, trata de ignorarlas reprimiéndolas o negándolas (debido a su dificultad de contacto con el campo, o a sus mecanismos neuróticos de represión, como son: la introyección, la proyección, la confluencia, la retroflexión, el egotismo). Esta forma de actuar le hace perder la oportunidad de completar sus gestalts y, por tanto, de satisfacer sus necesidades. Esto le crea un estado de insatisfacción continuo.

"Nunca" (muy frecuentemente) le parece bien lo que hace o realiza; muy a menudo (casi continuamente) está descontento, y haga lo que haga suele terminar con una sensación de insatisfacción consigo mismo y con los demás. De esta manera, sus intercambios con el ambiente suelen ser pobres y deficientes, no correspondiendo a obtener lo que necesita o a lo que desea en cada momento.

La persona neurótica muestra dificultades en su inicio en el darse cuenta de cuáles son sus necesidades dominantes, especialmente cuando éstas entran en conflicto con las necesidades del otro (las demandas del mundo exterior, como de los padres, pareja, hijos o del ambiente de trabajo) y la persona se siente incapaz de distinguir cual es la necesidad dominante: si la suya o la de la sociedad o comunidad (refiriéndonos a las personas pertenecientes, por ejemplo, a los grupos más arriba nombrados). La persona, cuando le surgen estos conflictos y desequilibrios entre ella y las necesidades sopuestas de "la sociedad", precisaría de tomar una decisión concreta, y llevarla a cabo, pero en ocasiones no puede o no quiere enfrentarse con la duda continua (de qué hacer, qué opción tomar) y, finalmente se muestra con insatisfacción por la opción tomada (a veces sea cuál sea ésta) y la persona y el ambiente de ésta pueden verse afectados.


Perls (1975) pensaba que la NEUROSIS se desarrolla cuando los mecanismos de contacto con el medio se alteran. Es decir, cuando no se tienen claros los límites de contacto con el campo (del campo organismo-entorno) en que se vive y relaciona uno (en cada aquí y ahora). Cuando los límites de contacto no están claros para la persona, puede ocurrir que los mecanismos homeostáticos (de reestablecimiento del equilibrio de necesidades) o de autorregulación no funcionen adecuadamente impidiendo el desarrollo natural en el individuo, y su intercambio de una forma sana (adaptativa para el sujeto) con su entorno, o también puede ocurrir que la persona no pueda/no realice las acciones que necesitaría para restrablecer dicho equilibrio.

El neurótico, como veíamos, no puede ver claramente son sus necesidades o no puede afrontar la forma de hacerlo, y cómo consecuencia de ello no puede satisfacerlas adecuadamente. A menudo se desvaloriza tanto frente a la sociedad (a los otros) qe se siente incapaz de ejercer ninguna acción para transformarla (o vivirla de otra forma). No es capaz de ver sus necesidades, y si las ve "no se atreve" a realizar ninguna acción que le conduzca a satisfacerlas.

El neurótico ha perdido (no ha desarrollado o no tiene) la habilidad de organizar su comportamiento de acuerdo a una jerarquía indispensable de necesidades (emocionales, sociales, físicas...): NO LAS VIVIDAS COMO IMPUESTAS POR EL OTRO y, en realidad experimentadas como PERJUDICIALES PARA SÍ MISMO, no de acuerdo a las necesidades introyectadas como "adecuadas", marcadas por los agentes sociales (padres, profesores ...), en su cuestionamiento de la realidad y de la interpretación de ésta, según su propio criterio como adulto que es. 

Tiene grandes dificultades para concentrarse a la hora de tomar decisiones que le afectan a él y a otros, porque está "rumiando" los asuntos pendientes: aquellas necesidades pendientes, no satisfechas, que lo mantienen anclado en ésto, dificultándole la posibilidad de concentrarse en otos aspectos.
  --- Necesita aprender a distinguir las diversas necesidades que surgen en su organismo para atenderlas sucesivamente. Para ello es imprescindible que aprenda a ir comprometiéndose totalmente y en cada momento con lo que está experimentando y haciendo, sin huir.
  --- Es importante que aprenda a descubrir sus necesidades y a identificarse con ellas. Es un proceso de aprendizaje de quedarse en una situación (no a través de la palabra, sino de su vivencia) el tiempo suficiente para completar la gestalt (necesidad), y después, una vez concluida, seguir adelante con otros asuntos. 
Para poder permanecer el tiempo suficiente con una situación (sin huir de la emoción, del darse cuenta), poder descubrir de ésta lo que hay en ella importante para la persona, identificarse y comprometerse con la situación y sus necesidades, habrá de trabajar la angustia que éstas vivencias le producen (y los mecanismos que le impiden el contacto, el darse cuenta, llegar a la acción, completarla y asimilar todo el proceso vivido y el cambio).
   ---Aspectos todos ellos que la persona trabajará en sus sesiones de terapia con su terapeuta.



                                                         
                                                               

Un reencuentro con La Gestalt



                                       

    Hace ya una década, me enamoré de La Terapia Gestalt. Encontrarla, encontrarnos, fue un gran regalo en mi vida: me dió la oportunidad de tomar el barco que me llevaría a continuar con mi camino. 

Desde entonces mi vida empezó a cambiar, encontrarme con mi presente, e ir dejando que éste me iluminara sobre mi pasado, mis divagaciones sobre mi futuro, mis miedos, mis deseos, mis expectativas, mis sufrimientos, mi visión de mi vida ... fue la experiencia que supuso EL CAMBIO, mi cambio, para mí   y posteriormente mi pasión, mi entrega a nivel no sólo personal, sino profesional (con otras personas). La Terapia Gestalt me ha dado tanto, tanto, tanto ... y hoy me reencuentro con ella, aquí y ahora. 

Hay experiencias personales en la vida de cada uno de nosotros, que nos abren una nueva gestalt, nos permiten cerrar viejas gestalts o completarlas, y abrir otras. Un momento de crisis (personal, profesional, de pareja ...), una enfermedad, una pérdida, ..., cualquier experiencia vital significativa para uno mismo y que le permita a la persona volver a encontrarse con una misma, puede acabar siendo una vivencia de autoconocimiento y de renovación, de asimilación, tras el cambio. 

Quiero compartir con vosotros, un poema de Robert K. Hall En "Esto Es Gestalt", que le dedica a su maestro Fritz Perls (el Creador de la Terapia Gestalt), que al leerlo me ha recordado en el momento presente, esa necesidad de ESTAR, DE SENTIR, de dejar que lo que uno vive, lo que vivo, no pase por la persona, por mí, sin más, sino dejando/me que me hable de mí, fluyendo con ello, sin huir de esas emociones, y permitiéndole que me "hablen" en mi aquí y ahora..., sin pretender ir al después (éste ya llegará).   Hubo días, años, en los que necesitaba a "Mi Mentor" para acompañarme en el proceso,   y de ese encuentro con Él, entre los dos, de ese encuentro conmigo misma, facilitado por mi maestro (de esas experiencias de aprendizaje, de esos darse cuenta surgidos en el proceso de todos aquellos que fuimos estudiantes de la Formación en Psicoterapia Gestalt y que comparte puntos con algunos momentos de los clientes de una Terapia Gestalt) habla el siguiente poema que os regalo:    

Nota: al ser un escrito personal que habla de la experiencia concreta (y sentimientos) de una persona hacia otra, no representa totalmente mi propia vivencia de mi proceso de Formación en la Terapia Gestalt, por eso matizaré alguno de los puntos de este escrito. Sin embargo, en esencia sí comparto la descripción general que hace de la vivencia del encuentro de una persona con su Terapeuta Gestalt, con las matizaciones que comento.


El autor introduce su poema con estas palabras:

"Hay momentos en mi vida en que que la estoy viviendo. No estoy sólo pensándola, o planeándola, o preocupándome por vivirla, sino realmente viviéndola. Cuando me doy cuenta, sé que me doy cuenta. He notado que en estos momentos en que estoy particularmente despierto, tengo a menudo el deseo de escribir algo a cerca de esa experiencia, y las palabras que escribo en el papel son como poemas".



GESTALT

Padre,
la vida es como un río,
cada piedra que arrojas en la claridad
se vuelve un nuevo sonido.

Cada vara que arrojas flotará
hacia el océano
sobre un camino en soledad.

Tu única tarea mientras estés aquí
es aprender a mirar alrededor mientras gentilmente
te sometes
al viaje río abajo.

Tu maestro será uno que viene
a decirte dónde estás
para que no vayas a la deriva.

(Nota: yo apuntaría que el maestro no viene a decirte dónde estás,
sino a ayudarte a que tú lo descubras, a acompañarte en ese proceso,
no a darte la respuesta de "dónde estás")

Sus palabras sonarán como una precipitada corriente
o te despertará como una campana.

"¿Te das cuenta de tu voz?
¿Qué estás sintiendo ahora?
¿Qué están haciendo ahora tus manos?.

¿Estás ensayando algo
o preferirias más bien actuarlo en vivo y en directo?".

Habrá lugares de los que tu dolido pecho
y tu martillante corazón te dirán que te alejes.

Pero él te dirá que te quedes un rato,
porque aunque la corriente es fría,
sólo en su flujo llegarás a ser libre.

Los ojos de tu maestro te verán.
Te dejarán sobre la playa para descansar.
otra vez
o te dirá que ve tu dolor,
pero conoce la realidad del otro lado.

(Nota: vuelvo a matizar una frase.
El maestro no conoce la realidad del otro lado,
en cuanto a saber qué vas a sentir, o qué debes hacer,
o qué necesitas hacer, sentir, experimentar... para llegar al otro lado,
en el sentido de "decírtelo" en forma de receta que vale para "todos",
sino que va a ayudarte a vivenciar, a facilitar las experiencias,
las experimentaciones, el proceso y los mecanismos, para llegar
"al otro lado" sea en tu vivencia, en tu sentir, en tus percepciones...
Es decir: no va dándote soluciones e indicaciones de "qué se supone que debes hacer",
sino que te ayudará en el encuentro a que tú descubras tus propias necesidades,
tus propios mecanismos de huida o evitación, a tener tus propias experiencias enriquecedoras
y facilitadoras de nuevas gestalts, de cierre de situaciones inconclusas ...
Estará ahí para acompañarte, facilitarte el avance en el recorrido de tu propio proceso).


Y cada vez que te apartes
del camino que ahora es correcto,
su paciente voz te preguntará:
"¿Qué es tanto mejor en el futuro?
¿Prefieres añejar pensamientos
acerca de un pasado
que hace tiempo quedó corriente arriba?.

Y entonces ríes.
No puedes ser ahora mañana.
No puedes guardarte el tiempo en el bolsillo.
Tus jeans están nuevos.
Una polilla te está siguiendo.
También hay margaritas por aquí,
Y me pregunto por qué el cielo es azul.

¿Sabes? No estás realmente despierto;
te estás escondiendo en tu cabeza
y planeando qué hacer.



Quiero compartir con vosotros una figura/gestalt, de este momento vital propio que se me hace presente:  mi vocación y a mi encuentro con la PSICOTERAPIA PERINATAL: el camino que inicié con esta especialización hace ya aproximadamente un año, y a la que voy a dedicarle gran parte de mi vida. El Amor hacia ella ha surgido en mí, como hace ya una década comencé a vivir La Psicoterapia Gestalt como mi Gran Pasión y una brújula en mi camino (y a aportar a otros para que pueda servirles igualmente de guía). Espero también poder aportar a quiénes busquen ayuda y acompañamiento en este sentido, en su encuentro con la maternidad, sus propias sombras o duelos al respecto. 


lunes, 26 de marzo de 2012

Nuevo Embarazo Tras una Pérdida Gestacional






¿Cómo es o cómo puede discurrir un nuevo embarazo tras haber sufrido una pérdida gestacional anterior?. Esta es una pregunta que muchas madres se hacen cuando se quedan de nuevo embarazadas, habiendo perdido anteriormente a su bebé en cualquier etapa de su gestación.

En esta etapa responderé a esta duda, no sin antes aclara el propósito de esta entrada del blog: INFORMAR, nunca alarmar, ni asustar a ninguna mujer o familiar de la pareja que haya perdido a su bebito durante la gestación. Estar informados del posible curso que tendrá lugar durante ese nuevo embarazo, puede ayudar a los progenitores, y familiares cercanos o amigos íntimos a apoyar a esta pareja, por el posible duro trance que les puede suponer un nuevo embarazo tras una pérdida gestacional anterior. Así convirtiéndose en un apoyo y recurso emocional para la madre y el padre (a través del entendimiento y empatía hacia su vivencia psicoemocional durante todo el proceso de gestación). Para ello voy a transmitiros una información, extraída fundamentalmente, del libro "Las Voces Olvidadas: pérdidas gestacionales tempranas" de M.Álvarez, M.A.Claramunt, L.G. Carrascosa y C. Silvente", en el que dedica un capítulo al nuevo embarazo tras pérdida gestacional previa (EdP: embarazo después de pérdida).

Es importante resaltar además de todo lo que vamos a ver a continuación, asociado a la vivencia de un nuevo embarazo tras un aborto, tener en cuenta que este nuevo embarazo comparte con el anterior y con cualquier otro que tenga la mujer, y como bien puede conocer al experimentarlo, la MONTAÑA RUSA A NIVEL EMOCIONAL que la nueva madre puede vivir a partir de quedarse embarazada, debido a los grandes cambios hormonales que vive, facilitadores de que el embarazo siga adelante, con todos los cambios necesarios para el desarrollo del mismo y del embrión en gestación. Es decir, todos esos cambios hormonales y emocionales propios de un embarazo, se unen a la vivencia de quedar de nuevo embarazada tras haber perdido a su anterior bebé, lo que puede facilitar todas las reacciones emocionales que vamos a ver a continuación, propias de un EdP.

Dentro de cualquier embarazo las emociones pueden fluctuar, como seguramente ya te habrá informado tu comadrona en tu primera visita. Una puede estar riendo, y de repente puede sentirse irritada, con ganas de chillar o de llorar. Puede ser confuso para la mujer que cuando "se supone" que una "debería estar" contenta, a menudo pueda sentirse tensa o con ganas de llorar.Las hormonas del embarazo son las mismas que causan los síntomas del SPM (síndrome premenstrual: cambios rápidos de humor, llanto e irritabilidad, que algunas mujeres sienten previas a la aparición del período cuando no están embarazadas). Estos cambios hormonales, como hemos mencionado, también están presentes en un EdP, además de los propios/específios o característicos de un EdP.

Pasemos pues, después de matizar lo anterior, a analizar los aspectos especificos y propios de un EdP, sobre la vivencia de este proceso gestacional tras un aborto.


      "La nueva gestación tras la pérdida está llena de miedos, dudas e inseguridades. Es una situación que va a suponer un desgaste físico y emocional muy importante, especialmente para la mamá, pero tambien para el padre y la familia cercana.

Es duro, el miedo es paralizante. Sentir que puede volver a suceder es aterrador. Es una prueba de resistencia. Un embarazo después de una o más pérdidas es una maratón psíquica. Se ha perdido la inocencia de la espera para siempre. Pero tenemos una buena noticia: NO TODO EL TIEMPO SE VIVE EN ESTA ANGUSTIA. Hay treguas. Hay ratos de paz, de sosiego, de ilusión y de esperanza renovada. Como en una montaña rusa, la angustia vuelve. ¡Cuántas veces la mamá piensa que se habrá vuelto loca: por las supersticiones, la hipervigilancia extrema ...!.

La mujer puede sentir, por ejemplo, que si habla de sus miedos éstos pueden "hacerse reales" (como una superstición, incluso aunque sepa que realmente es eso: una superstición, no una realidad), o que si sale de casa puede sucederle cualquier cosa (y sólo sentirse protegida en casa). También puede ocurrir que al ir al aseo se convierta en una obsesión el observar si encuentra que ha manchado (especialmente cuando en su anterior embarazo los hubo, y finalmente éste acabó en un aborto). O pueden pensar que si hacen cosas de igual forma que en el anterior embarazo, puede ocurrir el fatídico final.


"Un embarazo tras pérdida es así: saberlo y aceptarlo es mucho mejor, porque la angustia de pensar que este estado afecta negativamente al nuevo bebé asalta a menudo y acrecienta el padecimiento. Sufrir por la incertidumbre de si este bebé se va a quedar no es causa de muerte gestacional: es bueno decirlo bien claro". Como dicen las autoras de "Voces Olvidadas": "se requiere pasar por ello, por un nuevo embarazo (tras una pérdida), para intentar acabar con un bebé vivo en brazos". Ellas continuan "es así de duro". Yo quiero matizar que no siempre es así, que no todas las madres viven un EdP con esta angustia, que puede que no sea tu proceso ni tu vivencia, cuando suceda, sin embargo, como también señalan, la mayoría de madres en un nuevo embarazo tras un aborto no lo viven instaladas en la continua alegría y tranquilidad que suele vivir una mujer que no ha perdido la inocencia de pensar que "todo va a ir bien, seguro", al comprobar en una anterior experiencia que desgraciadamente no siempre es así.

"Estos embarazos son distintos, y deben ser tratados y acompañados de manera distinta. Los profesionales deberían conocer las posibles respuestas emocionales de la mujer y proporcionar cuidados y apoyo específicos durante el embarazo, parto y puerperio en función de las necesidades individuales de cada familia".

Y el proceso se complica si la madre no ha vivido una sola pérdida, sino que si su embarazo es posterior a dos o más pérdidas, esto debe ser tenido en cuenta, pues la madre gastará una gran cantidad de energía, emocional, para pasar por el via crucis que puede suponer vivir ese nuevo embarazo después de dos o más pérdidas, aunque en la espera agridulce también viva momentos de alegría por la nueva vida que lleva en su vientre. Y vivenciará continuas emociones encontradas durante todo su período gestacional.

La mujer puede preguntarse: ¿esto será así durante todo el embarazo?, cuando incluso la pérdida de su bebé fue temprana. Puede creer y esperar que en el momento en que pase la semana en que se perdió al hijo anterior podrá vivir su embarazo con tranquilidad, alegría, y sin momentos de la ansia esperar que han vivido hasta ese momento. Las expertas nos dicen que en general no es así, que la mayoría de mujeres esperan ansiosas que llegue y pase esa fecha temida de la pérdida de su anterior embarazo, y que una vez pasada la alegría momentánea, vuelve la incertidumbre y descubren que no tendrán la tranquilidad absoluta hasta que tengan a su bebé en brazos. Nos explican que la inocencia se ha perdido para siempre y en todos los embarazos posteriores a la pérdida. Aunque también matizan que no siempre es así , que "algunas mamás consiguen encontrar estrategias que las ayuden, y hacen que la segunda mitad del embarazo, la que no vivieron en la anterior gestación, sea más llevadera, un poco más parecida a las maternidades inocentes" (en las que no ha habido una pérdida anterior). Aunque continuan "hay mujeres que luchan por estar bien en este nuevo embarazo, para no vivirlo con la angusita emocional constante, pero pocas lo consiguen. Está bien saberlo y disfrutar al máximo de los buenos momentos, que los hay, en todos los EdP". Es decir, que la presencia de momentos vividos con ansiedad en muchos momentos del embarazo puede presentarse como una característica intrínseca de la gran mayoría de EdP.

Además aportan una información muy interesante que puede tranquilizar a las mamás, que de alguna forma se torturan por cómo puede afectar esos fuertes cambios emocionales en que viven durante este embarazo, y en la incidencia del estrés materno en los hijos, al hablarnos de cómo la crianza sensible, tras el nacimiento del bebé, triunfa sobre las posibles consecuencias del estrés prenatal. Las autoras nos acercan los resultados de una investigación (publicada en la revista Biological Psychiatry) en la que se muestra que "los bebés expuestos durante la gestación a niveles elevados de hormonas del estrés, que suponen un riesgo, pueden escapar de este riesgo si sus madres les proporcionan un cuidado amoroso y sensible durante sus primeros años de vida".

Las autoras del libro nos dicen con especial sensibilidad hacia las madres que han pasado por un embarazo tras una pérdida que: "Puede haber otros bebés igual de deseados que los nuestros, pero no "más"; por tanto, no temamos por los ratos que tenemos miedo de perderlos, porque mental y permanentemente estamos pendientes de retenerlo, de rogar a él y a todas las fuerzas y a todas las creencias ¡ que se quede esta vez".

También nos hablan sobre la dificultad y la duda de vincularse o no con el nuevo bebé por miedo a una nueva pérdida, en estos embarazos. Y cómo durante el nuevo embarazo, la mujer se sentirá mucho mejor si cuenta con protección, instrospección y buen acompañamiento. Y nos acerca lo que se ha sido útil a algunas mujeres como que:

La mujer siente que sus pensamientos son irracionales: si se encuentra bien durante este nuevo embarazo, puede pensar que está demasiado bien sin síntomas de embarazo y entonces sufrir por si esto indica que algo no va bien, y que el embarazo no está evolucionando, y temer por la vida del bebé. Sin embargo, si se encuentra mal, puede temer que esto no sea por los síntomas normales de cualquier embarazo (que incluso la comadrona ha podido informarle sobre ellos: como dolores en el vientre en el período inicial de gestación, conforme los músculos de la zona pélvica se desarrollan ...), sino que a lo mejor sea una señal de que algo no está yendo bien.
Así, las autoras nos explican que a algunas mujeres "les ha servido aceptar estas reacciones, fluir con el miedo, admitir que no pueden hacer nada para que vaya bien (además de cuidarse) y que la incertidumbre va a estar presente a lo largo de todo el embarazo. Les sirve intentar ver esos pensamientos irracionales como lo que son, identificarlos y observarlos, acompañándolos de comprensión. Identificar lo que sienten, por qué lo sienten, cómo y cuándo ayuda a reducir la ansiedad. Es imposible huir del miedo porque no pueden obviar lo vivido. Muchas madres aseguran que es mejor SACAR TODOS ESOS PENSAMIENTOS FUERA: ELABORARLOS, ANALIZARLOS, Y ACEPTARLOS, ANTES QUE INTENTAR ENTERRARLOS Y ACALLARLOS".


Las autoras también nombran una caracteristica de estos embarazos: la dificultad o imposibilidad de pensar en el futuro o no querer hablar de él, pues la gestación se ve como una larguísima carrera de obstáculos, una prueba de resistencia dónde no se ve el final o no se ve nada claro el final feliz, o se teme una nueva interrupción de este embarazo.
Resaltan cómo las fechas de visita médica, de ecografías ... suelen ir precedidas de algunos días de angustia creciente, pesadillas o ansiedad. Y cómo si la cita ha ido bien, la mujer se calma y siente una tregua en su estado emocional, que puede durar un tiempo limitado, y volver a empezar su angustia si siente que la fecha de la siguiente visita médica qued muy lejos.

Sin embargo también resaltan cómo el miedo, su análisis, nos puede servir para crecer con él y superar nuestras limitaciones, y cómo hay momentos en que nuestra parte racional del cerebro (la que no está encargada de las emociones) le da argumentos al resto de partes del mismo para que se crea que esta situación es diferente, que este es un nuevo embarazo, y que no hay motivo alguno para tener miedo de que la desgracia se repita. Nos hablan de cómo algunos contra-estímulos frente a nuestro miedo, pueden ayudar a la persona a solaparse con el estimulo anterior que nos produce miedo y nos está angustiando, poniendo a nuestro cerebro a trabajar en cosas que le son familiares y agradables, lo que le permite llegar a la conclusión de que no esta en una situación de peligro y disminuir su nivel de alarma. Es decir, ante el temor a la pérdida gestacional que nos asalta de repente, podemos hacer cosas para parar ese pensamiento y las emociones que arrastra, como: llenar nuestro día a día de cosas que nos ayuden a no pensar tanto (a no obsesionarse) en la pérdida, o el miedo a ésta, a distraer nuestra mente y a llevar el embarazo de forma más feliz. Pues como resaltan, es importante aprender a desfocalizar, a tomar cierta distancia de las situaciones y llenar las horas con otras actividades y pensamientos diferentes (haciendo algo), ya que si se vive por y para el embarazo, pasaremos nueve meses de obsesión-compulsión que impidan totalmente disfrutar de esta etapa tan bella que es nuestro embarazo.
Por ejemplo: incluso en un embarazo tras una pérdida, la propia comadrona puede haber informado a la nueva gestante que si no hay manchado, es recomendable y la mujer puede dar paseos de hasta una hora (siempre y cuando no haya contraindicación médica que asi lo desaconseje; igualmente la madre también puede distraerse realizando una nueva "Caja de Recuerdos" con cosas para su bebé, igual que antes pudo hacerlo con su bebé que perdió, pero ahora con objetivo diferente: será una caja de recuerdos para la vida: con todas las cosas que para la mamá constituyan recuerdos de la vida de su hijo: el test de embarazo con el resultado positivo, un diaro dedicado a su bebé, que algún día podrá enseñarle a su hijo, todas aquellas cosas que cada mes que pasa sean un triunfo para la mamá gestante y su bebé...) y realizar todos aquellos símbolos o rituales de bienvenida al nuevo bebé que está en el vientre, que le sirvan a la mamá para vincularse con su bebé (algo que  incluso en el caso de repetirse de nuevo un final desgraciado, como la muerte de este bebé, haría que quedaran estos recuerdos, que harían que el duelo fuera más llevadero.


Estas autoras resaltan como "La PSICOTERAPIA puede ayudar mucho a rebajar los estados de ansiedad, recuperar la calma y disfrutar del momento, habiendo procesado y elaborado la pérdida anterior. Siempre habrá algo de miedo, es inherente a la vida, pero el miedo paralizante no es algo propio del estado "normal" del ser humano". En estos casos, el acompañamiento profesional consistiria básicamente en escuchar, validar y responder a las necesidades de la pareja en estado de buena esperanza tras una pérdida gestacional anterior. E incluso, cuano el miedo y la angustia se instauran de forma muy fuerte en la madre, es adecuado buscar ayuda profesional, para trabajar el trauma" (posiblemente que se arrastra de la anterior pérdida).


Nos hablan de CUÁNDO BUSCAR UN BEBÉ DE NUEVO TRAS UNA PÉRDIDA GESTACIONAL:

   "Gary E. Vorgel, psicoterapeuta y padre de una niña que murió antes de su nacimiento, comenta que para reducir el impacto de la pérdida y reducir ese miedo es importante no lanzarse a buscar otro embarazo hasta que se hayan superado antes otras etapas posteriores a la pérdida. Es importante que la pareja haya tenido la suficiente distancia emocional de su pérdida para poder hacer frente a otro embarazo y que busque a otro bebé como algo más en sus vidas, y no algo para ayudarle a buscarle un sentido a sus vidas. También para no intentar reemplazar al bebé muerto, sino que quieran otro niño/a y se aprovisionen de un SISTEMA DE APOYO que les pueda dar AYUDA ADICIONAL EN EL SIGUIENTE EMBARAZO. Asimismo, sería adecuado que comprendieran los riesgos que implica estar embarazada de nuevo y las emociones que pueden re-surgir".
Nos explican que lo anterior, este trabajo psicoterapéutico, a menudo no se hace antes del nuevo embarazo y lo que está pendiente por resolver emocionalmente, saldrá a la luz de todas formas, pues no es algo que pueda saltarse. "De hecho cuando esto sucede, la mamá con frecuencia se encuentra en pleno embarazo y siguiendo las etapas del duelo (de su anterior pérdida) que no cesan de sucederse tras el nuevo positivo".

"El duelo, la angustia, el miedo  ... siempre estarán ahí, pero la madre tiene en este nuevo embarazo la oportunidad de fijarse en todos los momentos que el bebé le brinda. Sentir cómo el nuevo bebé se va formando y va haciendo crecer su barriga y cómo esos instantes incrementan la conexión con él/ella, proporcionando espacios de mucha alegría. Sentir que puede crecer vida, que tiene posibilidad y que quiere disfrutar de este bebé. Este momento presente donde el bebé esta vivo en su interior".



                                                                   
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