lunes, 6 de febrero de 2012

¿ Por qué llora mi bebé ? Por Laura Gutman


  

                                                    

                                                          

En esta entrada quiero compartir con los lectores del Blog, dos excelentes vídeos realizados por Laura Gutman, una terapeuta familiar y escritora conocida y reconocida a nivel internacional.

En ellos habla de la necesidad de dependencia del bebé al nacer, de la dificultad del proceso de conocimiento de las necesidades de nuestro hijo recién nacido, y sobre todo de la adaptación en este período en las madres a la nueva identidad de madre, por diversos motivos. Explica igualmente cómo el llanto es la forma que tiene el pequeño de mostrarnos que nos necesita (la figura materna o a la persona que la representa). 

De forma indirecta, desde su reflexión, vemos como deja abierto el tema de la urgencia de algunas madres de realizar un proceso de revisión de su historia familiar, para poder atender sus propias necesidades no satisfechas en su infancia (la forma en que éstas no fueron atendidas, el significado de estos hechos ahora como madre...), ante las "sombras" que aparecen a la mujer en camino de ser madre, a lo largo de su embarazo, y posteriormente, durante el puerperio.


A continuación os transcribo los aspectos fundamentales (son los contenidos verbalizados por Laura Gutman) de ambos vídeos (que enlazo más abajo):


Cuando nacemos, los seres humanos esperamos encontrar la misma calidad de confort que hemos vivido durante 9 meses durante el útero materno. Es decir; contacto permanente, movimiento permanente, alimentación permanente, ritmo permanente. Mientras permanecemos en el útero materno, oímos los latidos del corazón de nuestra madre, su voz, las voces de otras personas, oímos los ruidos del cuerpo materno digiriendo la comida, riendo, hablando, cantando, respirando…

En el momento de nacer, además del impactante pasaje hacia la respiración a través de nuestros pulmones que se llenan de aire, pasamos también de un ambiente húmedo a uno seco, experimentamos un descenso de temperatura en el ambiente, y además los sonidos ya no están amortiguados. Para colmo, sufrimos un cambio radical en la postura; ya no estamos boca abajo, sino que estamos acostados, o con la cabeza más alta que el resto del cuerpo, pero en buenas condiciones podemos soportar e integrar estas nuevas sensaciones con serenidad y placer.

Durante millones de años, los bebés recién nacidos hemos mantenido un estrechísimo contacto corporal con nuestras madres y aunque en los nuevos siglos, los bebés estamos siendo privados de esta invalorable vivencia, cada bebé que nace espera encontrarse en ese mismo lugar: en brazos de su madre. Si no encontramos refugio y confort en el cuerpo materno, la situación nos resultará dramática y la hostilidad en el medio ambiente será muy difícil de confrontar. ¿Qué pasa si no obtenemos el nivel de confort que necesitamos?

Todos los bebés sanos lloramos para avisar que no estamos bien. Por suerte, los seres humanos desde el nacimiento contamos dos herramientas indispensables para la supervivencia. En primer lugar, el instinto de succión, que nos permite obtener leche, y por otra parte el llanto que nos sirve para avisarle a nuestra madre que la necesitamos.Si los adultos comprendemos que los bebés no pueden resolver nada por sus propios medios, vamos a tener que aceptar que si el bebé llora es porque precisa ser atendido. La pregunta que podemos hacer es si damos prioridad  a las necesidades de nuestro bebé o si le otorgamos prioridad a nuestras propias necesidades.
Tengamos confianza en que si el bebé recién nacido se siente seguro, amado, sostenido, estable y va confirmando que cada vez que necesita algo, lo va a obtener, las cosas se van a facilitar en la vida cotidiana con el bebé. El bebé va a ir organizando una fuerte seguridad interior y  les aseguro que ese es el regalo más preciado para el desarrollo de su vida futura.

Si tuvimos un embarazo espléndido, es posible que nos sorprenda el puerperio, ¿sabes por qué? Porque durante el embarazo, el bebé nos acompaña a nosotras, pero en el puerperio, somos nosotras las que tenemos que acompañar al bebé y eso es mucho más trabajo.

Si somos mujeres identificadas con la autonomía, la libertad, el manejo del dinero, la libre circulación, la independencia, es obvio que cuando aparece el bebé, nos vamos a sentir prisioneras, vamos a tener ganas de escapar a cada rato de esa demanda incesante del bebé, y claro, cuanto más sienta el bebé sienta que nosotros queremos escapar, más el bebé va a llorar por las dudas, pidiendo que nos quedemos ahí. ¿Quién tiene razón, la mamá o el bebé?

Siempre podemos dejar a un bebé llorar, en algún momento va a parar. Sin embargo, esto no significa que el bebé haya recibido los cuidados que estaba reclamando, al contrario; solamente entendió, que llorar no sirve para nada, y algo peor, el bebé para obtener cuidados maternos va a desplazar sus manifestaciones sobre otro pedido que pueda ser escuchable por la mamá. Por ejemplo, se va a enfermar, y la mamá va a mirar la enfermedad, en lugar de mirar el bebé necesitado, y ahí ya tenemos la primera equivocación.

¿Hasta cuándo somos bebés? ¿Hasta los 6 meses, 1 año, 1 año y medio, 2 años, 3 años? ¿Qué importa? Mientras el bebé pida brazos, teta, calor, mirada, presencia, permanencia, juego, lo va a pedir, y en la medida en la que nosotras se lo podamos ofrecer, simplemente el bebé se va a sentir bien. Cuando se sienta seguro, no lo va a pedir más porque nadie pide lo que no necesita. Simplemente los tiempos de los bebés no son iguales a los tiempos de los adultos.

En todos los casos, todos los bebés lloran, todas las mamás lo pasamos mal, todos los papás lo pasamos mal. Sin embargo, nos diferencia la intención, la firme intención de hacer algo para comprendernos más, y para comprender al bebé que algo interesante nos está diciendo, por eso ¡pidamos ayuda!Conectemonos con el bebé, que algo nos está diciendo.



Podemos empezar por hacer algo muy fácil, tengámoslo en brazos, ofrezcámosle el pecho, observémoslo, digámosle palabras cariñosas. No es tiempo de pensar, es tiempo de actuar según las indicaciones de nuestro corazón.

¿Qué pasa si a pesar de acunar al bebé, de abrazarlo, de alimentarlo, de cobijarlo, igual el bebé sigue llorando? Ahí tenemos que comprender que es momento de preguntarnos que me pasa (a la madre/cuidador del bebé), en lugar de qué le pasa (al bebé).

Madre y bebé compartimos el mismo territorio emocional, podemos decir que sentimos lo mismo. Es verdad que cuando el bebé nació, nos hemos separado físicamente a través del corte del cordón umbilical, pero en un plano más sutil, no estamos separados. A este fenómeno lo vamos a llamar fusión emocional (mamá y bebé, los dos viven la misma realidad).

Ahora viene la parte más difícil, el bebé expresa especialmente todo el material emocional que las madres no registramos, que hemos relegado a la sombra. Es decir, manifiesta justo eso en lo que hemos puesto tanto empeño en olvidar: situaciones confusas de la infancia, secretos, soledades, abandonos emocionales, pérdidas afectivas o dolores sin nombre.

Por eso, cada vez que el bebé llora, además de acunarlo, abrazarlo, alimentarlo, protegerlo, tomemos contacto con eso que nos duele, pidamos ayuda, conversemos con las personas más cercanas afectivamente sobre eso que nos pasa o que nos pasó. Asumamos nuestros conflictos y busquemos la manera de encararlos con mayor madurez.
(Añado yo: si esto no es suficiente, el hablar con personas de nuestro entorno, si necesitamos un apoyo externo, pidamos ayua a un recurso profesional, que nos acompañe y guíe en el proceso de elaboración de esos conflictos no superados).

Y si todavía, todavía sigue llorando, busquemos compañía. NO ATRAVESEMOS TODO EL DÍA SOLAS CON EL BEBÉ EN BRAZOS. Pero cuidado, buscar compañía significa estar junto a personas que no nos juzgan, sino que simplemente tienen la capacidad de acompañarnos y dispuestas a escuchar nuestras necesidades emocionales, nuestras, las de las mamás. Las madres y los bebés nos lo merecemos.
(Enfatizo yo: no sería sano rodearnos de personas que nos digan que "tener al bebé en brazos es mimarlo, malacostumbrarlo", o que nos hagan sentir que cuidar a nuestro hijo, con mimos, cariño, y sostén, es malcriarlo. Sino de personas que respeten nuestra forma de hacer con nuestro hijo, que sean un apoyo para la madre, y no una fuente de estrés al sentirnos juzgadas todo el tiempo por estas personas). (Y como dice una madre en el segundo vídeo: cuando el bebé no para de llorar y la madre/el padre, lo ha intentado todo, lo que le ayudó fue "olvidarse de todos los comentarios y tratar de conectarse con el bebé: así puede llegarnos lo que necesita y nos está transmitiendo, y nosotros podremos dárselo).



PRIMERA PARTE del documental:




SEGUNDA PARTE:



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Si estás interesado en consultar más información sobre Apego, Embarazo, Parto, Puerperio, Crianza, Maternidad-Paternidad, Duelo gestacional y perinatal, y Reproducción Asistida, puedes hacerlo visitando mi nuevo Blog "Psicología Perinatal. Mar García Bernabeu", con nuevos artículos publicados sobre estas temáticas.



miércoles, 1 de febrero de 2012

EL GRUPO PARA EL ADOLESCENTE





" Si alguna vez te oigo
  Hablar de padre, madre, hermanos,
  Mi imaginar no vence la extrañeza
  De que sea tu existir originado en otros"

                                       Luis Cernuda


    Estas palabras de Luis Cernuda, me llevan a reflexionar sobre la importancia de que cualquier análisis que se haga sobre la adolescencia, debe incluir el papel que para el adolescente desempeña su grupo de iguales, en su proceso de crecimiento.

De hecho, la participación en gupos desde la infancia y posteriormente en la adolescencia (dónde EL GRUPO adquiere una serie de características y funciones específicas para la persona en desarrollo) influye en el autoconcepto social (y a través de ella en la autoestima) del adolescente.

El sentimiento de no pertenecer a un grupo, sentirse aislado o rechazado, provoca un desarrollo "anómalo", empobrecido del joven  (ésto se debe tener en cuenta desde una perspectiva evolutiva), que puede llevar a resultados de dificultades emocionales en el chico o chica, cuando se dan situaciones de aislamiento social.

No debemos olvidar la peculiaridad que en esta etapa del desarrollo humano, adopta la dimensión social para la persona que está transcurriendo por este período de su vida. Ni tampoco, que  EL GRUPO es el lugar por excelencia donde se expresa (a estas edades) la capacidad de disfrutar y divertirse: siendo ésta una de las caracterísiticas esenciales e indiscutibles de la adolescencia.

Dada la relevancia de la función del grupo en el proceso adolescente, continuaré desarrollando este aspecto en futuras entradas del blog.

lunes, 30 de enero de 2012

El día que Nietzsche lloró

   
                                                                         

Esta entrada, quiero que sea el inicio de una nueva sección: PELÍCULAS Y LIBROS. En ella os hablaré de aquellos films que visione y libros relacionados con la Psicología, y diversas orientacione de ésta, que considero que pueden ser grandes aportaciones, a modo de reflexión, a diferentes públicos.

   En esta ocasión os hablo de un clásico muy conocido: "El día que Nietsche lloró", escrito por Irving D.Yalom, Doctor en medicina, psicólogo de profesión y profesor de psiquiatría en Stanford.

    Es un libro (de ficción) que habla del darse cuenta de cómo uno elige, cada día, con cada cosa que uno hace, al elegir decir SÍ, y al rechar otras cosas al decirles NO (del valor de tomar consciencia del poder del SÍ y del NO en nuestra vida). Muestra cómo uno es responsable de su libertad de elegir y de las consecuencias de las propias elecciones y rechazos. 

    La inventiva del autor permite que se entrecrucen los caminos de personajes (tan interesantes como Sigmund Freud, Nietzsche o Joseph Breuer mentor del primero) en busca del sentido del destino elegido por cada uno, con cada una de las elecciones que uno va haciendo en su vida, revisando alguno de los grandes males contemporáneos de la cultura occidental como la "desesperación vital", o la insatisfacción existencial.

    Recomiendo este libro especialmente a estudiantes de Psicología  (formándose en Psicoanálisis, Terapia Gestalt), y personas interesadas en el desarrollo personal, así como a aquellos adultos que estén realizando un proceso de psicoterapia (ya sea individual o grupal) en el que se busque potenciar la conciencia o awareness (o el darse cuenta) del cliente.
    El siguiente paso, puede llevarnos a ver la película. Sin embargo, la obra literaria supera enormemente a la obra cinematográfica. La película ofrece una versión muy simplificada del libro, con detalles totalmente desvirtuados, eliminando conversaciones, reflexiones y el diálogo interno (de los dos personajes principales), convirtiendo las posibles aportaciones de este libro a la persona (a modo  de conocer  cómo profundizar en el conocimiento de uno mismo, en los "inicios del Psicoanálisis") en un simple recurso de ocio.

   Aunque, como bien resalta en uno de sus párrafos, Erving David Yalom, lo que las personas necesitamos para un cambio, no es un simple comprensión intelectual de lo que nos sucede, ni escuchar la descripción de lo que le sucede a otra persona (es decir, de la experiencia de otro), sino una experiencia propia (vivida) que nos lleve a una comprensión emocional sobre el significado de qué le sucede a uno (añado yo: en la relación con el otro), para a partir de ese darse cuenta, poder llegar al cambio. Experiencia, ésta última, que se trabaja en un entorno de seguridad en la sesión de terapia, a través de la relación terapéutica.
Esto es lo que me parece apasionante de este libro, que aunque ficticio, habla sobre el trabajo en esa relación, ese trabajo del "campo" entre el terapeuta y el cliente, con lo que trae éste último a la sesión.  Y en este sentido, refleja la teoría de campo en la que se basa la Terapia Gestalt.

domingo, 22 de enero de 2012

ENTREVISTA A MAR GARCÍA BERNABEU EN INFORMACIÓN TV ALICANTE

 
                                                              

   El pasado martes 17 de Enero, tuve la oportunidad y el privilegio de participar en el Programa AQUÍ SÍ, presentado por Yara Serrano, para INFORMACIÓN TV ALICANTE, tratando el tema  de  la Autoestima, su relación con  la Violencia de Género, las dificultades emocionales en la infancia/adolescencia y cómo éstas llegan a mantenerse en la vida adulta. También hablamos sobre la forma de trabajar las diferentes bases de la autoestima, a través de una psicoterapia, para avanzar en el autoconocimiento, en el crecimiento como persona y de esta forma  superar esas dificultades emocionales arrastradas desde edades tempranas.

    Os dejo el enlace directo de dicha entrevista, que  espero  aporte información útil.

  http://www.youtube.com/watch?v=hdrPern8v6Y 

(Nota: este es el nuevo enlace en el que ya podéis visionar la Entrevista, tras solucionar la incidencia que lo impedía. ¡Gracias por vuestra paciencia! y que podáis disfrutar de ella todos los que habéis entrado sucesivas veces intentando verla a lo largo de abril de 2012.)

 

jueves, 19 de enero de 2012

Superando un aborto (3)


                                                                  

     Superar la interrupción de un embarazo puede suponer pasar por un verdadero duelo. La manera de "encajar" y superar un aborto es totalmente personal y depende de la personalidad y de las circunstancias de cada mujer. En esta entrada voy a hablaros de la superación del aborto, fundamentalmente en el duelo que pasa la embarazada, sin negar la importancia del que pasa su pareja, el padre del niño que han perdido, aunque me centre en este post en la figura de la madre.

     Hay una serie de sentimientos, pensamientos y reacciones que pueden darse en el transcurso normal de un duelo, aunque no necesariamente en el órden que vamos a nombrar a continuación (y no todas las mujeres "transcurren" por todas estas etapas).
La primera reacción que tiene una embarazada al confirmarle la noticia que posiblemente tema antes de escucharla, que va a sufrir o ha sufrido un aborto, es de desconcierto, incredulidad y en ocasiones de negación. No se lo acaba de creer. Y necesitará un tiempo para "digerir" tan trágica noticia y poder ir asumiéndola.
Después, quizás en el proceso, se enfadará (rabia-agresividad emocional/verbal), pudiéndole surgir preguntas como: ¿por qué me tiene que pasar precisamente a mí?, ¿por qué ella sí puede estar embarazada y yo no?....
Quizás llegue a sentir culpabilidad, llegándose a preguntar si es que ha hecho algo malo: ¿Le habrá afectado al bebé que fumara?, ¿debería no haber probado ni gota de alcohol?, ¿Le habrá dañado al feto que me haya tomado un medicamento antes de saber que estaba embarazada?, ¿Será un castigo por el aborto provocado de hace unos años?, ¿No debería haber trabajado tanto?... Posteriormente puede sentir pura tristeza y resignación ante lo sucedido.
E incluso si elabora su duelo, finalmente podrá sentir aceptación, alegría o agradecimiento por lo vivido con la existencia de su bebé y un crecimiento personal que le permitirá continuar con la vida y con su proyecto perdido de dar vida.

    Existen estudios que demuestran que a las mujeres les conviene superar un aborto en compañía de su pareja. No hay nadie más adecuado para escuchar, sostener, y acompañar emocionalmente a la mujer que ha perdido a su bebé, pues es lo que suele necesitar ésta. Por ello muchas mujeres necesitan involucrar a su pareja en las visitas posteriores al ginecólogo (para revisiones tras un legrado, por ejemplo). Asi mismo, amigas, hermanas o la propia madre pueden ayudar escuchándola en su dolor y entendiendo su necesidad de expresar éste. Para la mujer hablar con alguien que la entienda es como "quitarse un pequeño peso de encima, de su alma".
     No es bueno que comparen su dolor con el de otras mujeres que han abortado (su dolor ni es mayor ni menor, sino sencillamente "suyo", es ella quién lo vive, y comparar con el de otras mujeres que han sufrido pérdidas no es apoyarla, sino interrumpir la expresión de aquello que tanto necesita sacar: su sufrimiento. Conforme la mujer va pudiendo "escuchar" podrá ver/darse cuenta de que es un dolor que otras madres y padres han sufrido, antes no (no por ejemplo en la fase de rabia).

     El proceso de duelo y superación de un aborto puede verse perturbado por terceras personas, al hacerle comentarios de incomprensión a la madre que hace nada estaba embarazada, y aún no ha asumido su pérdida. Más cuando éstos proceden de su pareja o de personas muy cercanas emocionalmente a ellas. Sin embargo ayuda hablar con éstas personas para entender qué les está sucediendo, pues puede ser su propia forma de elaborar su duelo.
Por ejemplo, para el padre puede también estar siendo difícil, sin embargo puede haber optado por el "silencio", y por creer que de lo contrario agobiaría a su pareja con sus sentimientos (o le cuesta expresar la pena o sus otros sentimientos que pueda estar vivenciando), mientras que quizás a la mujer le gustaría más hablar sobre la pérdida que han sufrido, y poder conocer los sentimientos de su pareja.
Quizás los amigos o familiares más cercanos (como abuelos,tíos/as) consideren que el tema es demasiado personal o delicado (o no puedan afrontar sus propios sentimientos, y utilicen el silencio con los padres, a modo de "huida" de éstos y de no tencer que confrontarse con ellos). O pueden hacer comentarios nada acertados, con los que la mujer siente que no le entienden en su perdida, del tipo: "Deberías alegrarte, porque el bebé no hubiera salido normal", o bien: "Bueno, pero al menos ya tienes un hijo". O puede que intenten apoyar a la mujer con un ¡Todavía eres joven. Puedes tener todos los hijos que quieras. Inténtalo de nuevo!. Comentarios, todos ellos, bienintencionados, pero que no ayudan en lo más mínimo.

    Es importante que la pareja y la gente del entorno social/familiar de la ex embarazada sepan que, después de tres meses, ésta todavía necesita hablar de vez en cuando del aborto porque los recuerdos le atormentan a momentos, o que aunque incomprensiblemente para ellos, algunas veces no se sienta con ánimos de hacer nada, aunque ni ella misma sepa por qué o qué la pasa.

    Recursos que pueden ayudar, son:
- que la mujer pueda hablar con otras mujeres que han pasado por el mismo proceso,
- también puede aliviar escribir sobre todos los sentimientos que vive, y llevar un diario,
- además de los que más arriba he nombrado (contar con el apoyo y comprensión de la pareja), u otros aportados en las anteriores entradas (Superando un aborto 1, y Superando un aborto 2) sobre la superación de la pérdida de un embarazo (que tal vez te interese volver a revisar).

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Si estás interesado en consultar más información sobre Apego, Embarazo, Parto, Puerperio, Crianza, Maternidad-Paternidad, Duelo gestacional y perinatal, y Reproducción Asistida, puedes hacerlo visitando mi nuevo Blog "Psicología Perinatal. Mar García Bernabeu", con nuevos artículos publicados sobre estas temáticas.


domingo, 15 de enero de 2012

Afirmaciones



                                                                     


"Una afirmación es algo que decimos, pensamos o sentimos respecto a nosotros mismos y que estamos convencidos de que es cierto" (conocido como DIÁLOGOS INTERNOS: lo que te dices a ti mismo, sobre lo que eres, y le das veracidad a este pensamiento/creencia sobre ti).

"Yo soy mi mejor Yo por el momento, y además, una especie en extinción".
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