Mostrando entradas con la etiqueta S.A.P.. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta S.A.P.. Mostrar todas las entradas

jueves, 5 de noviembre de 2015

Lo que un niño debe saber tras la separación de sus padres


                                                      

 
En el siguiente post os reescribo un texto realizado por una especialista en psicología infantil, Úrsula Perona, en el que detalla aspectos a trabajar con un menor cuyos padres se hayan separado. Es muy útil, además de expresar siempre el respeto hacia el menor, así como hacia las nuevas relaciones paterno-filiales y familia extensa, que se dan tras dicha separación parental, por parte de todos los miembros que rodean a este/os hijo/s. Transmite la importancia de una comunicación sana con los hijos, así como entre la pareja de padres, para favorecer la salud emocional de los hijos de padres separados.

Como la experta recomienda, se trata de "una carta" que puede usarse tras comunicar a los hijos la decisión de separarse. Inicialmente puede ser leído por los padres, previo a la comunicación de esta noticia a los hijos, lo que les facilitará comprender alguna de las dudas que podrían surgirle a sus hijos tras esa decisión tan relevante, que les supondrá un gran cambio en sus vidas, a todos los miembros de esta familia, y que necesitarán aclaración para la tranquilidad de sus hijos.
Es un recurso que sirve a modo orientativo, para que padres e hijos comprendan todo lo que esta nueva situación conllevará. Toca  temáticas que necesariamente necesitarán resolver en esta nueva familia reestructurada.
A posteriori, se puede leer a los hijos, conjuntamente (entregándoselo también para que éstos lo conserven), reflexionando todos juntos, como forma de iniciar una comunicación y aportarles las aclaraciones que necesiten, hablar sobre los temores del menor, que pueden surgirle ya en dicho momento...
Además  de ser un texto al que puede recurrir toda la familia, como recordatorio, a lo largo de su proceso de adaptación ante su futuro entorno familiar reorganizado.
 
 

Si tus padres se acaban de separar...
Es importante que entiendas que ellos ya no son pareja, pero tú sigues siendo su HIJO IGUAL QUE ANTES y que te quieren.

Tus padres seguirán siendo tus padres durante el resto de sus vidas, incluso aunque vuelvan a casarse y tengan hijos en el nuevo matrimonio.

Al separarse vas a notar que tus padres opinan diferente uno del otro en muchas cosas. No tienes que decidir quién tiene razón. Los dos la tienen en cierta manera.

A veces, tus padres han discutido por cosas que tienen que ver contigo (tus deberes, tu comportamiento...). Eso no quiere decir que tú seas el culpable de su separación. Sencillamente que como padres, tienen diferentes puntos de vista.

Tus abuelos, tíos, primos...siguen siéndolo por igual. No existen los ex-abuelos, ex-primos...

A tus buenos amigos les puedes contar lo que pasa en tu casa, SI QUIERES. Seguro que conoces a alguien que ha pasado por algo parecido. La separación de tus padres no tiene por qué ser un secreto. Seguro que tus compañeros lo entienden.


Sobre la custodia
La patria potestad compartida significa que ambos son padres por IGUAL.

Que uno de tus padres tenga la custodia significa que, por ahora, estás a su cuidado la mayor parte del tiempo. Al otro lo verás algunos días entre semana y algunos fines de semana.

Si tus padres han acordado que vayas con uno de ellos determinados días (por ejemplo, fines de semana alternos, la mitad de vacaciones...), es importante para todos que cumplas lo acordado. Es sano saber con seguridad cuándo y cómo os vais a ver.

Las cuestiones económicas de la separación (por ejemplo, quién paga el colegio, la ropa, el dentista, quién se queda con el piso...) no son asunto tuyo. Es algo que deben de resolver tus padres. Son temas de adultos y no debes preocuparte por ello.


La relación con tus padres
Es bueno seguir relacionándose tanto con tu madre como con tu padre. Si vives con tu madre, es bueno que veas a tu padre todo lo que puedas. Si vives con tu padre, es bueno que veas a tu madre todo lo que puedas.

Si no puedes ver a uno de tus padres, puede ser bueno hablar con él por teléfono a menudo.

Ahora vas a vivir en dos casas diferentes. Debes respetar en cada casa las costumbres y normas. Pueden ser diferentes (por ejemplo, en casa de mamá se come a las dos, y en casa de papá a la una). Pero no pasa nada, ya verás cómo te acostumbras, ¡aunque a veces es un lío!. Los problemas que tengas con tu madre, háblalos con ella. Los problemas que tengas con tu padre, háblalos con él. Si algún día estáis los tres juntos, también puede ser un buen momento para comentarlos.
No eres un mensajero. Si tu madre o padre te dice "dile a....." puedes sugerirles que mejor hablen entre ellos.

No eres un espía. Lo que pasa en casa de cada uno de tus padres es privado.

No juzgues, ni censures, ni critiques a uno delante del otro. Tus opiniones, que son importantes, tal vez las puedas compartir con una tercera persona: un amigo, un tío, un terapeuta...
Respeta los acuerdos que hagan tus padres al respecto de tu educación, salud, horarios... Ambos miran por tu bien.
 

Date tiempo para aceptar la nueva situación

A lo largo de tu vida te van a surgir dudas y preguntas, y emociones ligadas a ellas, que debes tratar de resolver.
Con todo, cuando seas adulto, las cosas las verás de otro modo y tal vez entiendas mejor por qué tus padres decidieron separarse.

Siempre que lo necesites, habla con tus padres de lo que te ocurre con respecto a este tema. Y poco a poco, irás construyendo el puzzle en el que las relaciones de tu propia familia van a tener sentido.
Al principio es normal que te sientas desorientado, confuso, triste... son emociones normales y forman parte de tu adaptación a la nueva situación. Pide ayuda o consuelo cuando lo necesites. No te avergüences de lo que sientes pues es totalmente normal.

Seguro que poco a poco todos os iréis adaptando a la nueva situación y esas pequeñas dudas o tensiones desaparecerán.

jueves, 4 de abril de 2013

Necesito a mi Papá y a mi Mamá, aunque se hayan separado





En el anterior artículo os hablaba de los "Mensajes de odio en el S.A.P." . En esta entrada os quiero acercar un escrito en el que se refleja cómo evitar una relación en la que un progenitor aliena la figura del otro progenitor frente a su hijo, tras una separación de la pareja que constituían.

En esta carta nos habla de la importancia de respetar la imagen que el hijo tiene de sus dos progenitores, de no manipular ésta,  de cómo necesita mantener intacta la identidad de sus dos progenitores como las dos figuras más importantes de su vida, de los que tiene derecho a disfrutar de su presencia física, de la relación con éstos,  y de amarles con libertad, sin ser usado como arma para hacer daño al otro progenitor.

Si cada padre y madre que ha de pasar por el doloroso proceso de una separación de su pareja y así mismo de no poder compartir todo su tiempo con su/s hijo/s, se plantease llevar a cabo realmente, éstos aspectos psicológicos, emocionales y educativos, en su relación con su hijo tras separarse del padre o de la madre, y  también en la  nueva relación que establezca con su ex pareja, estarían evitando hacer un daño innecesario añadido a  su hijo, además de la dificil situación de ser un hijo de padres separados, y no poder volver a convivir conjuntamente con los dos.

Los principios y actuaciones que se reflejan en la siguiente carta, forman parte de las relaciones que se establecen con el otro (el hijo, la ex pareja y la familia extensa de ésta última) en las que se tiene en cuenta la salud mental y emocional del hijo. Hablamos de cómo construir relaciones en las que se potencia en la descendencia familiar el amor hacia el otro (padres, pareja de éstos, familia del menor por ambas partes), por parte de ambos progenitores. Además son señales de una madurez emocional y psicológica por parte tanto de la madre como del padre, para superar una posiblemente dolorosa ruptura sentimental, potenciando a la vez que esta sea lo menos daniña posible para su hijo/a, así como formas de permitirle que continue desarrollando vínculos de apego seguro con ambos progenitores.

Los valores, formas de pensar y sentir necesarios para lllevar a cabo realmente estas formas de comportarse y relacionarse con el hijo y la expareja (y el entorno de ésta) son muestras de auténtico amor y respeto por el hijo, por la importancia de su estabilidad psicológica. Son maneras de tener en cuenta su derecho básico y absolutamente fundamental, de poder disfrutar del contacto no contaminado, de la relación no manipulada, y de saberse teniendo (y disfrutando) del amor de sus dos padres.

Así los progenitores evitarían lo destructivo de crear, fomentar y propiciar otro tipo de relaciones con su hijo (la ex pareja y la familia extensa de esta) en las que uno de los dos progenitores se convierte en alienador del otro padre, potenciando preferencia hacia el progenitor alienador, fomentando el desarrollo de continuas muestras de lealtad hacia ese progenitor que inculca el odio hacia el otro progenitor (por el miedo del niño a perder su amor si no lo hace).

Con el interés de crear esta reflexión hacia los estilos educativos y relacionales, en padres en vías de separación, de potenciar el darse cuenta de los beneficios en la salud mental que puede tener una forma de crear vínculos con su hijo, frente a los perjuicios que produce en la vida de su hijo,  la forma alienadora de un progenitor, a manos de otro, publico esta entrada, que espero lean muchos padres que se encuentren en una ruptura sentimental con su pareja y que estén interesados por cómo hacer que esta separación no dañe innecesariamente el bienestar de sus hijos.

                                         CARTA DE UN HIJO A PADRES SEPARADOS

No traten de disipar mi dolor con grandes regalos y diversiones. Me duele el corazón y éste no sana con risas sino con caricias. Todo lo que necesito es la garantía de que, aunque estén separados, ninguno de los dos me abandonará.Díganme con palabras y actitudes que puedo seguir amándolos a los dos y ayúdenme a mantener una relación estrecha con ambos. Después de todo, fueron ustedes quienes se escogieron mutuamente como mis padres.

No me pongan de testigo, de árbitro ni de mensajero en sus peleas y conflictos. Me siento utilizado y responsabilizado por arreglar un problema que no es mío. Tengan en cuenta que todo lo que hagan para perjudicarse mutuamente, quiéranlo o no, en primer lugar me lastimará personalmente a mí.

No se critiquen ni se menosprecien delante de mí, así todo lo que digan sea la verdad. Entiendan que por malos que hayan sido como esposos, son mis padres y por lo tanto yo necesito verlos a ambos como lo máximo.

No peleen a ver cuál se queda conmigo, porque no soy de ninguno, pero los necesito a los dos. Recuerden que estar conmigo es un derecho, no un privilegio que tienen ambos y que tengo yo.

No me pongan en situaciones en que tenga que escoger con quién irme, ni de que lado estoy. Para mi es una tortura porque siento que si elijo a uno le estoy faltando al otro, y yo los quiero y los necesito a los dos.Díganme que no tengo la culpa de su separación, que ha sido su decisión y que yo nada tengo que ver. Aunque para ustedes esto sea obvio, yo me culpo porque necesito conservar su imagen intacta, y por lo tanto, el único que puede haber fallado debo ser yo.

Entiendan que cuando llego furioso después de estar con mi padre/madre, no es porque él/ella me envenene sino que estoy triste y tengo rabia con ambos porque ya no puedo vivir permanentemente con los dos.Nunca me incumplan una cita o una visita que hayan prometido. No tienen idea de la ilusión con la que espero su llegada, ni el dolor tan grande que me causa ver nuevamente que han fallado.

Denme permiso de querer a la nueva pareja de mi padre/madre. Aunque en el fondo del alma me duele aceptarla, yo quiero ganármela para no perder al padre/madre que pienso que me dejó por ella.

No me pidan que sirva de espía ni que les cuente cómo vive o qué hago con mi otro padre. Me siento desleal para con él, y no quiero ser un soplón.

No me utilicen como instrumento de su venganza, contándome todo lo "malo" que fue mi padre/madre. Lo único que con seguridad lograrán es que me llene de resentimiento contra quién trata de deteriorarme una imagen que necesito mantener muy en alto.

Asegúrense que comprendo que aunque su relación matrimonial haya terminado, nuestra relación es diferente y siempre seguirá vigente. Recuerden que aunque la separación pueda constituir para ustedes una oportunidad para terminar con un matrimonio desdichado o para establecer una nueva relación, para mí constituye la pérdida de la única oportunidad que tengo para criarme al lado de las personas que más amo y necesito: mi papá y mi mamá.

Recuerden que lo mejor que pueden hacer por mí -ahora que ya no se aman- es respetarse mutuamente.

Mensajes de odio en el S.A.P.


                                                                           


Una vez más quiero denunciar la existencia de un Síndrome, que aunque no reconocido aún en España, lo que complica realizar actuaciones profesionales desde diferentes ámbitos de actuación (legales y terapéuticos de intervención con el progenitor alienador y con los hijos maltratados), quiénes lo conocemos y quiénes lo han vivido en su propia familia, queremos denunciar su existencia, de este tipo de maltrato no reconocido y en muchas ocasiones no conocido por los mismos profesionales que podríamos intervenir en estas patologías que ocasionan problemáticas tanto en el hijo al que se le inculca el odio hacia uno de sus dos progenitores, como en el mismo progenitor alienado, así como la familia de ésta (abuelos, nueva pareja del padre alienado, tíos, primos...) a la que igualmente se induce a odiar convirtiéndolo en "los malos" por el progenitor que inculca el odio hacia ellos, por parte del progenitor, generalmente el custodio, hacia el otro.

La imagen que presento arriba es muy reduccionista, sobre habla de alguno de los mensajes que el niño puede escuchar sistemáticamente del progenitor alienador hacia el otro progenitor, al que se le induce a odiar, con verbalizaciones de odio vertidos hacia este padre y diferentes miembros de su familia, día tras día, sin contemplar otras frases que no pueden aparecer en la definición de este síndrome (en una sola foto). Ni así como tampoco aparecen los mensajes hacia los miembros de la familia extensa del progenitor alienado. Es decir, los mensajes que el progenitor alienador verte continuamente contra los abuelos, nueva pareja, hermanos, o sobrinos... del progenitor al que se busca alienar.

Si queréis saber más al respecto de este síndrome (de sus síntomas, grados en los que puede presentarse, de sus consecuencias en el hijo ...) podéis visitar el apartado de este blog dirigido únicamente al S.A.P. (Síndrome de Alienación Parental).

martes, 11 de diciembre de 2012

Manipulación a los hijos tras un divorcio





Dentro de las entradas sobre S.A.P. , en esta ocasión os traigo un artículo periodístico de EL MUNDOSALUD.ES titulado "Dejen de manipular a sus hijos", del que tomo prestada la imagen que lo introduce. En él presenta a la Asociación Filia de Amparo al Menor.

________________________________________________________________________________
                                                                        
'A quién quieres más, ¿a papá o a mamá?'. 'Tu padre no te quiere, ¿no ves que no me da dinero?'... Ningún menor debería nunca escuchar frases como éstas, y para luchar contra ello nació precisamente la Fundación Filia de Amparo al Menor, que "lucha por la concienciación de la sociedad frente a un tipo de maltrato disfrazado y ejercido por los padres a sus propios hijos, a los que somete a un conflicto parental a través de la manipulación tras el divorcio".

Como explica su presidenta, Lucía del Prado, "esta iniciativa surge hace ya más de un año, a través de un grupo de profesionales expertos en la materia, que están tratando a padres y madres que sufren esta dramática situación. Algunos de ellos han perdido el contacto completamente con sus hijos, debido a que uno de los progenitores, a través de la manipulación, los utiliza como armas arrojadizas, alejándoles del otro y llegando a perder el vínculo para siempre. Hay muchas pequeñas asociaciones, pero no existía nada que realmente luchara por la protección del menor, en este ámbito, de ahí que creáramos la Fundación".

Cada año se producen en España una media de 150.000 procesos de divorcio, de los cuales casi un 30% son de tipo contencioso: 30.000 menores se ven afectados por ello. "Esto son las estadísticas oficiales, y no tienen nada que ver con la realidad. Sabemos que los casos van en aumento. De hecho, podemos decir que estamos ante una nueva alarma social. Tanto es así que hemos iniciado la creación de una Comisión de Investigación para dar a conocer esta realidad, prevenir y paliar las consecuencias que se producen en los menores", argumenta Lucía del Prado.

Una experiencia estresante

La Asociación Americana de Psiquiatría considera la ruptura conyugal "una experiencia muy estresante para los hijos que puede tener consecuencias a corto, medio y largo plazo y que es capaz, además, de generar problemas físicos, emocionales, escolares y sociales".

Si a ello se suma que muchos de estos padres 'utilizan a sus hijos' como armas arrojadizas contra sus ex parejas, las 'secuelas' para el menor pueden ser aún más graves.

Como denuncia Ramón, en la sección 'Ser joven' de la página web de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap). "Me sentía como un traidor. Cuando volvía a casa el domingo por la noche, mi madre me sometía a un 'tercer grado': que cómo era la nueva novia de papá, que si me reñía, que si tenían lavavajillas o si iban al cine. En fin, quería saberlo todo. Un día me harté y le contesté: Yo no soy un espía, soy vuestro hijo. De los dos. Esas preguntas tuyas me hacen sentir mal. Si quieres saber esos detalles, llama a papá".

(Nota propia: y este es un niño que se dio cuenta de la manipulación que sufría y pudo verbalizar su malestar y defender sus derechos, lo que no es nada frecuente, pues los hijos suelen estar tan metidos en una relación de dependencia emocional, fusión y lealtad emocional con el padre que realiza la alienación, que no puede ver este maltrato psicológico como tal)

Según la Fundación Filia, "se entiende que el menor tras una separación tiene la necesidad de estar con ambos padres con independencia de cuál de los dos ejerza la guarda y custodia. El problema surge cuando uno o ambos progenitores no ha superando dicho duelo de separación y hacen partícipes a sus hijos de los problemas que pudieran existir en la pareja y que ha forzado su ruptura, obligándoles a tomar partido, triangulándolos en definitiva en el conflicto de la pareja".

Es en estos casos cuando "decimos que lo que opinan los menores está sugestionado y/o mediatizado por su progenitor, formando alianzas a favor de uno u otro, entrando en la disputa como si fuera uno de los adultos", denuncia esta institución formada por un equipo multidisciplinar.

 

Niños manipulados

Y así es como el sufrimiento del menor se hace visible. Los síntomas de la manipulación van desde "encerrarse en el cuarto, no comunicarse con la familia, tener ira, hasta mentir habitualmente, tener sentimientos de culpa y abandono, rechazo, impotencia, indefensión, ansiedad, depresión o bajo rendimiento escolar".

En palabras de la presidenta de la Fundación se "trata de un proceso largo. Las campañas de descrédito hacia la ex pareja empiezan generando desconfianza, introversión que con el tiempo se convierten en miedo. Y posteriormente rechazo, para terminar en la pérdida del vínculo".

A través de un equipo de profesionales, "la fundación Filia proporciona terapias de apoyo a los menores y al resto de la familia y cuenta con una 'escuela de padres' e intervención 'online' y telefónica. Se suma a todo ello su asesoramiento jurídico".

     

sábado, 8 de diciembre de 2012

Cómo hacer frente al maltrato psicológico (2): Formas de maltrato



  
Continúo con la información aportada en el Dossier “Valentía Emocional” del ejemplar número 27,  publicado en la Revista Mente Sana, desplegando en profundidad, en esta segunda parte,  la descripción de siete posibles formas de presentarse el maltrato psicológico.
 
Victimista, tiránica, manipuladora… son personalidades que se adoptan para conseguir el control en las relaciones desiguales. Desenmascararlas es el primer paso para apartarse de ellas.


7 FORMAS DE MALTRATO

1. Relaciones Tiránicas
2. Relaciones basadas en el Victimismo (otra forma de abuso)
3. Relaciones desde el Complejo de Superioridad
4. Relaciones en las que hay una ausencia del otro, que hiere
5. Relaciones manipuladoras
6. Relaciones construidas a través del chantaje emocional
7. Relaciones desde el rol de juez (que enjuicia)



1. RELACIONES TIRÁNICAS

Cuando las relaciones están fundadas en la igualdad y la libertad es posible encontrar soluciones si nos sentimos maltratados. Decimos “no” y elegimos otro camino, lo que significa cuidar de nosotros, del otro, de la vida… Por mucho prestigio que haya tenido el sufrimiento, el sacrificio o la resignación, a la vida no le hacen bien las relaciones que desvitalizan y hacen sufrir. El problema viene cuando las personas no son libres o no se definen como iguales en rango, aún siendo diferentes. Aquí brota la semilla inevitable del dolor.

Si nos centramos en el maltratador que adopta la postura de tirano, depredador y desconsiderado descubrimos que, en su alarde de superioridad y autoritarismo – con el que busca asustar o humillar-, se esconde su incapacidad par lograr el respeto que desea y que teme no conseguir de forma natural. Necesita imponerse porque no confía en sí mismo y no puede respetarse.

Probablemente, dentro de un tirano se esconde alguien que vive humillado y envilecido y decidió tomar la posición del fuerte para humillar y envilecer a los demás. El modelo de relación sufriente tirano-vasallo está teñida de miedo. Quizá todas las relaciones destructivas vienen del miedo y de la falsa idea de que “yo soy mejor que tú”.

La posición del tirano se aprendió de los primeros vínculos familiares. A veces permanece latente y despierta en los contextos que lo consienten, como las clásicas situaciones profesionales de mando. O el tirano huele la carnaza de los que toman la posición de débiles y víctimas. Y es que las relaciones tienen a hacer sinapsis con sus opuestos. El fuerte busca al débil, el astuto al ingenuo, el sacrificado al gozador, el sádico al masoquista…

Sea como sea, resulta de gran ayuda respetar y mirar la dignidad del que ejerce de tirano –su persona, no sus actos- y ver el miedo y la villanía que esconde. Al mismo tiempo debemos sentir siempre nuestra propia dignidad y respeto para dejar claro que no toleramos salidas de tono o desconsideraciones. Es casi una prueba de inmunidad tener interiorizado que todos somos dignos “ni mejores, ni peores” y no olvidarlo nunca.

Cuando tratamos con personas enfermas de poder, debemos apartarnos de su camino. Si se trata de contextos inevitables, nos mantendremos en nuestra posición interior de valor (nota propia: de realmente valorarnos a nosotros mismos, independientemente de sus opiniones o conductas). 


 
2. COMPLEJO DE SUPERIORIDAD

El poeta alemán Goethe señaló que “ciertos libros parecen haber sido escritos no para aprender de ellos, sino para que se reconozca lo que sabe su autor”.
Al igual que estos libros, muchas personas se relacionan y transmiten sus conocimientos no por enseñar a los demás y ayudarles sino por pura soberbia y vanidad. En efecto, pueden poseer una gran conocimiento y una seguridad envidiables, pero no se trata de lo que saben sino del menosprecio que sienten ante lo que sabe el prójimo.

El problema de estas personas tiene que ver con la representación que hacen de su excelencia, no con su excelencia en sí misma. Son sujetos soberbios.
La sabiduría contiene un componente relacional, una actitud de apoyo y respeto. El hombre “sabio” trata de ser útil a los demás, el “sabiondo” trata de hacerse necesario procurando que los otros se sientan inferiores, ante él, ante sus conocimientos. Esta actitud despectiva de maltrato psicológico es su forma de sentirse importante.
Pero “dime de qué presumes y te diré de qué careces”. Detrás del “sabiondo” se esconde un ser vulnerable e inseguro, y su comportamiento encierra una gran paradoja: su prepotencia es, en el fondo, impotencia. Por tanto, no debe paralizarnos su brillantez pues, como decía el poeta Baltasar Gracián, “aunque muchos son sabios en latín, suelen ser grandes necios en romance”.



 
3. VICTIMISMO

Dentro del tipo de maltratadores se incluye la persona que, precisamente, desempeña el papel contrario. Aquella que siempre es víctima de los demás y se siente víctima del mundo. Aquella que –porque la vida no le ha ido bien o porque considera que no ha sido bien tratada- exige que los demás le den todo lo que pide, con el agravante de que si esto no ocurre, se considera con el derecho de exigir o de condenar a los otros.

Su discurso suele ser inconfundible: “Con lo que yo te quiero y mira cómo me lo pagas…Con lo que sufro y no eres capaz de darme lo poco que te pido… Con lo que he hecho por ti y ahora que te necesito…”.
El problema es que espera que lo que no le fue dado –seguramente fue abandonada o no reconocida- se lo darán quienes tiene a su alrededor. Digo “se lo darán”, no “lo tomará”, ya que espera que los demás adivinen sus necesidades sin tener que hacer nada para conseguirlo. Suele sentirse merecedora de toda atención, lo que se traduce en que los otros deben hacer lo que ella quiera, pero sin pedirlo. Si esto no ocurre, deja ir su discurso victimista y acusador hacia el otro”.

Para detectar a la persona victimista hay que estar atento a su discurso. Si sólo son malos los demás y ella siempre es inocente, piensa que la realidad nunca es así y que no quiere responsabilizarse de su parte. Si tratas de darle soluciones y no le vale ninguna, sospecha: seguramente prefiere quejarse antes que hallar una solución. Si te sientes exigido a atenderla y eres su único recurso, no lo creas, siempre hay alternativas. Cuando todo depende de lo que hagas sin que ella tenga que hacer nada, piensa que trata de que le soluciones la vida sin que ella tenga que hacer nada por llenarse. Cuando sientas que su discurso victimista no te conmueve sino que te irrita, seguramente es fingido.
Una buena estrategia es no apresurarse a actuar frente a sus demandas y saber que cualquier persona es capaz de encontrar una solución por sí misma.



4. LA AUSENCIA QUE HIERE

Todo lo que hacemos o dejamos de hacer aumenta o disminuye el nivel de sufrimiento de quienes nos rodean. La pasividad, por falta de conciencia o por irresponsabilidad, es una respuesta desadaptativa a las demandas de la vida. Y una de las formas que adopta es el perfil del ausente.

Ausente de sí mismo, de sus relaciones, de la vida… es incapaz de comprometerse consigo mismo ni con los demás. Desconectado de la realidad, vive pendiente de sus necesidades y prescinde de quienes le rodean. Por miedo, por comodidad, por ignorancia e los propios recurso o por egoísmo… se encierra en un mundo pequeño y endogámico donde “el otro” es visto como una molestia o como un medio.
(Nota propia: me resuena, en parte, aquí el “egótico” de la Terapia Gestalt, que tiene dificultades para comprometerse y  “abandonarse” en la relación con el otro)
Padres que dimiten de la educación de sus hijos, adultos que entablan relaciones superficiales en las que sólo importa el beneficio obtenido; compañeros incapaces de trabajar en equipo … Todos convencidos de que “se salvarán solos” o de que “el problema de otro no es cosa suya”.

La desidia de estas personas genera en los demás sentimientos de soledad, abandono, ira, sufrimiento y, sobre todo, desamor. La desidia es una forma de maltrato. Esta dimisión de la responsabilidad individual tiene un impacto desequilibrante en el entorno de la persona y puede acabar destruyéndola. Porque no responder también es una respuesta… y peligrosa.

 

5. DESCUBRIR EL JUEGO DEL MANIPULADOR

El manipulador es un mago de la palabra: rápido en sus respuestas, seguro en sus decisiones, contundente en sus argumentos, arrollador en su actitud…, tanto que nos deja poco margen para reaccionar distinto a aquello que dictan sus designios.
Pero decir que el manipulador es, simplemente, un ser egoísta que no tiene en cuenta las necesidades de los demás y que cree que el mundo existe sólo para servirle, sería mostrar únicamente una cara de la luna. Si profundizamos para comprender los motivos de dicha actitud, podremos trascenderlos.

Teniendo en cuanta que todo comportamiento se mantiene porque cumple una función (de no ser así, sencillamente, se extinguiría), hemos de aceptar que una persona es manipuladora porque, con esta actitud, obtiene lo que necesita.
Y si a alguien le resulta más fácil obtener lo que necesita del exterior que por sus propios medios, estamos ante una persona con importantes carencias (de confianza, de autoestima…), aunque aparezca ante los demás como todo lo contrario. De hecho se aprovecha de la energía de los otros para nutrirse de ella.

El manipulador establece vínculos de dependencia con alguien que no es consciente de la artimaña o, si la percibe, no puede zafarse de ella, lo que le produce una gran frustración. Pero estas relaciones son como una partida de ajedrez en la que no es preciso ganar sino impedir que las piezas del otro entren en nuestra mitad del tablero. Si lo hacen, la responsabilidad también será nuestra.

Para evitar o minimizar las consecuencias de este tipo de agresión es esencial plantearnos qué es lo que nos engancha del manipulador, pues nosotros también obtenemos algún beneficio de esta relación (seguridad, afecto…). También es fundamental vencer el miedo a expresarnos asertivamente. Superado esto, solamente pueden pasar dos cosas: que el manipulador recule o que estalle el conflicto. Si, finalmente, la relación se arruina, como tanto tememos, será más fácil asumirlo que seguir arrastrando una relación dañina.


6. EL CHANTAJE EMOCIONAL

Frases aparentemente inocentes pero que esconden una exigencia, amenazas para obtener un fin… todo forma parte del chantaje emocional. La intención: provocar miedo, angustia, condicionar una reacción.

El chantajista emocional se cree una víctima, es inseguro y temeroso, pero esconde sus propias necesidades creándolas en los demás y lo consigue. Desenmascarar al chantajista emocional resulta complicado pues suelen comportarse así con las personas que más les quieren y que temen no estar a la altura de sus demandas. Cuando no obtienen lo que buscan, hacen que se sientan culpables: se muestran incapaces de aceptar un no.
Pero no podemos decir “sí” si no queremos hacerlo. Por eso es muy importante dejar claros los límites, saber que nadie dirige las acciones de otro si no es él mismo. Saber que tenemos el mismo derecho de elegir como de equivocarnos es primordial.
Sin nuestro consentimiento el chantajista percibe su impotencia y deja de intentarlo. Puede      que sufrir su enfado, pero basta con darle tiempo. Una vez vuelva la calma, podemos utilizar el diálogo para explicarle cuáles son nuestras razones y hacerle entender que cuando pides tienes que estar dispuesto a aceptar un sí, pero también un no.
Algunas personas necesitan tiempo para entenderlo, el secreto está en dárselo.



7. DESAFIAR LOS DICTADOS DEL JUEZ

Recuerdo que en una sesión de terapia, una mujer que se sentía rechazada por su marido me explicó que lo estaba pasando fatal. Cuando le pedí que me lo explicara mejor, me dijo: “Es que yo me veo a mí misma en la visión que los demás tienen de mí. Ese es mi espejo”.

(Nota propia: en este caso sería importantísimo trabajar los introyectos de esta persona, cómo se ha construido su autoconcepto y cómo está éste, sus creencias negativas, su posible falta de autocuidado, aspectos centrales en el desarrollo de la autoestima… entre otros aspectos a tratar, en una terapia).

En mayor o menor grado, a todos nos influyen las críticas que nos hacen los demás. Normalmente, somos capaces de procesarlas. Algunas veces, nos estimulan para mejorar y otras, las rechazamos porque no nos aportan nada positivo.
Pero hay situaciones en las que una persona allegada (nuestra pareja, un familiar, un amigo) se sitúa en el papel de juez  en nuestra relación. En estas circunstancias, las críticas pueden convertirse en un elemento que destruya paulatinamente el concepto que tenemos de nosotros mismos, nuestra autoestima.

En una ocasión leí que la autoestima es al ser psicológico lo que el sistema inmunológico (las defensas del organismo) es al ser físico. Esto quiere decir que la autoestima configura las defensas de nuestro estado emocional frente a las agresiones que provienen del exterior. Si nuestra autoestima disminuye, aumenta nuestra vulnerabilidad como personas.

Los juicios de valor repetitivos sobre nuestro aspecto, nuestras actuaciones o nuestra forma de pensar tienen el poder de poner en entredicho el valor que nos damos y, por tanto, erosionan nuestra autoestima. Esto ocurre porque damos a las palabras del “juez” más valor que a nuestras creencias.

Sólo al darnos cuenta de que “los juicios” son una visión concreta y relativa, que no tiene porqué coincidir con la nuestra, podremos empezar a ganar confianza. Saber que nadie tiene el derecho de juzgarnos –que sólo son opiniones personales por muy taxativas que sean y que, y quizás lo más importante, rara vez nos sirven para crecer – nos permitirá independizarnos emocionalmente del “juez”.

De las opiniones de los demás sobre ti, valora sólo las que provienen de personas que te aceptan y te entienden. Si no hay aceptación y comprensión, no las hagas tuyas.



Por último, quiero compartir contigo, un poema de Jorge Bucay, que él define como su propia propuesta para las relaciones interpersonales, en la que  muestra un respeto por el Tú y el Yo, en una relación entre dos, de una forma sana para ambas partes:


                                                                    QUIERO

Quiero que me oigas sin juzgarme.

Quiero que opines sin aconsejarme.

Quiero que confíes en mí, sin exigirme.

Quiero que me ayudes sin intentar decidir por mí.

Quiero que me cuides sin anularme.

Quiero que me mires, sin proyectar tus cosas en mí.

Quiero que me abraces sin asfixiarme.

Quiero que me animes sin empujarme.

Quiero que me sostengas sin hacerte cargo de mí.

Quiero que me protejas sin mentiras.

Quiero que te acerques sin invadirme.

Quiero que conozcas las cosas mías que más te disgusten,
que las aceptes y no pretendas cambiarlas.

Quiero que sepas…
que hoy puedes contar conmigo…
¡Sin condiciones!

viernes, 7 de diciembre de 2012

Sentencia Alienación Parental






En esta entrada quiero darte a conocer un síndrome que existe, y considero es muy relevante darlo a conocer, para proteger a nuestros hijos, si lo están sufriendo, es el SAP.
                                                   




Los profesionales que trabajamos con niños, cuyos padres se han divorciado o están en proceso de ruptura familiar (psicólogos, jueces, trabajadore sociales en ocasiones, abogados...), somos conocedores de la existencia de este síndrome, de la sintomatología que está presente en los hijos que sufren la alienación parental de uno de sus padres, y de la violencia familiar que el padre alienador lleva a cabo con la familia extensa del padre (el padre, los abuelos, tíos, primos, la nueva pareja del padre) al que busca alienar y sobre los que inculca odio a su hijo/a.

Quiero presentaros primero una imagen visual de este síndrome, para a posteriori aportaros información bibliográfica al respecto. Mi objetivo es darlo a conocer, para que aquellos profesionales que puedan estar en situación de detectarlo y personas que lo estén sufriendo, tengan recursos para identificarlos y actuar para detenerlos, pues tiene graves consecuencias psicológicas, emocionales y relacionales en los niños que lo sufren (tanto en su infancia, como adolescencia y posterior vida como adultos). Además de  prevenir que un S.A.P. se agrave si no somos conscientes de qué comportamientos debemos evitar para parar la manipulación del cónyuge alienador.    Por ello os dejo otro vídeo al respecto.                                                  


                                  

Síndrome de Alienación Parental: educar en el odio





Hace ya unos meses escribí un post sobre el SAP, y en este post quiero continuar con esta labor de informar de un tipo de maltrato psicológico que se da en la familia hacia los hijos y uno de los dos padres del hijo (generalmente hacia el padre no custodio) y hacia la familia del padre no custodio, que aparece en casos de divorcios o de rupturas familiares en las que hay hijos presentes.  
                                                                                        
Para ello os aporto el enlace a una entrevista radiofónica del autor de S.A.P.: Síndrome de Alienación Parental en el que el Psicólogo Clínico y Forense, José Manuel Aguilar, escribe sobre su propia experiencia como padre alienado por su expareja, así como recoge los casos de otras personas que lo han vivido, y su experiencia en el campo de la Psicología Forense en el ámbito de los tribunales. Un experto de la materia en España.


                                                    

Igualmente quiero daros a conocer el enlace a la  Asociación Nacional de Afectados por el Síndrome de Alienación Parental, en esta página podréis entrar en un apartado referido a Salud mental en el que nos ofrecen recursos clínicos sobre la alienación parental. porque como dice José Manuel Aguilar, psicólogo experto en este tema, y que ha sufrido en su propia vivencia, este tipo de violencia familiar existe, auque no esté reconocida, aún en España, sí lo ha sido así a nivel internacional (dentro de la sociedad occidental), y que está pendiente de que así sea en España, como describe en su libro: "S.A.P. Sindrome de Alienación Parental. Hijos manipulados por un cónyuge para odiar al otro".

Es importante que esta información se dé a conocer, que nos paremos a pensar qué está sucediendo con el maltrato psicológico a estos hijos y familias, que abramos los ojos y no neguemos una realidad que existe por el hecho de ser dolorosa y que nos provoque repulsa pensar en este tipo de violencia familiar. Por ello te pido tu colaboración para difundirla y poner los medios que nos permita parar (o evitar el agravamiento de este síndrome) el S.A.P. en la medida de nuestras posibilidades. Te doy las gracias por no mirar hacia otro lado, pues estás ayudando a los hijos que sufren este síndrome y a las familias que conviven con él (abuelos, tíos, primos, parejas nuevas del cónyuge alienado) a diario, sintiéndose manipulados, viviendo la humillación, alienación e igualmente el maltrato que el padre alienador ejerce sobre éstos.


viernes, 20 de julio de 2012

¡¡ Cuidado: SÍNDROME DE ALIENACIÓN PARENTAL !!





                                                                       

Recientemente he escrito unas entradas sobre Violencia de Género, pues es un tema sumamente alarmente, y la información puede ser un arma de prevención o de darse cuenta de en el proceso de violencia en el que la mujer que lo sufre puede estar metido.

Esto es lo que me lleva a publicar el siguiente artículo, para daros a conocer el SÍNDROME DE ALIENACIÓN PARENTAL (S.A.P.).

Como profesional lo más importante en el trabajo para los niños es protegerlos a ellos, y en ocasiones de divorcios/separaciones, puede darse un tipo de maltrato que es bastante desconocidos, el S.A.P.

Es importante conocer que en ocasiones también se dan casos de hombres que son verdaderamente encantadores (y realmente lo son, no es una manipulación de cara a lo externo, sino que así son, incluido en el ámbito privado, con sus mujeres: pareja e hijas incluidas, o hijos) y sin embargo son acusados INJUSTA Y FALSAMENTE DE MALTRATADORES, RECIBIENDO FALSAS DENUNCIAS, POR PARTE DE SUS EX PAREJAS (acusándoles de maltratadores que "se esconden tras su aparencia de encantadores con las personas de fuera del ámbito familiar", siendo absolutamente falso), que buscan alejar al hijo del padre (en el caso de que la persona que lleve a cabo la alienación sea la madre) debido a dificultades/problemáticas emocionales propias de esta  progenitora (que es manipuladora, que muestra necesidades de provocación frente al otro padre, con una actitud adictiva de destrucción, con una visión posesiva de su hijo/a, al que usa para hacer daño a su ex cónyuge, con graves dificultades para aceptar que el hijo/la hija pueda querer a ambos padres, y que busca la lealtad patológica hacia ella, de su progenie, ante una inseguridad que alcanza índices enfermizos..., entre otras características de personalidad/actitudinales/comportamentales).

Se trata de mujeres que mienten (e incluso pueden llegan a "creerse"  sus mentiras, vivir "inmersas en éstas", como mecanismo de defensa ante una realidad que no les permitiría mantener su percepción de ésta), en muchas ocasiones impunemente, y llenan los juzgados de falsas denuncias, inflingiendo dolor a sus hijos, al mismo tiempo, buscando llenarlos de odio (el que realmente sienten/manifiestan abiertamente ellas  por su ex partener, dañadas por la separación que aún no han afrontado ni superado, enganchadas a este odio hacia el que fuera su pareja en un pasado...)  hacia su padre (y lo menciono así, pues generalmente son las mujeres quién llevan a cabo este maltrato, al amparo y protección de la ley), y alejarlos de éste, buscando, el padre alienante, la exclusividad como única figura parental para su hijo/a.

Quiero destacar esta pregunta que el autor del artículo se hace:


¿Cómo hacer para que quienes realmente están necesitados de atención y ayuda, sean tenidos en cuenta y cómo evitar que la proliferación de denuncias falsas conduzca al descrédito de las realmente ciertas, como ya está pasando desgraciadamente?

               

Este es el objetivo de la presente entrada que hace una denuncia del síndrome de alienación parental, y que en próximos post iré aclarando.

* El  ¡¡ Cuidado !! del enunciado viene a referirse, primero, a que estas personas que ejercen una alienación parental, también son peligrosas, especialmente para sus hijos, pues buscan apartarlos del contacto con el otro padre y provocar la ruptura del vínculo paterno-filial con éste. (RECALCO: he hablado de mujeres, como la ejecutora del S.A.P.  pues fundamentalmente son las que llevan a cabo este tipo de maltrato infantil, aunque no es exclusividad del género femenino). El S.A.P. es UN TIPO DE MALTRATO (DE QUIÉN LO LLEVA A CABO HACIA EL OTRO PROGENITOR, PERO TAMBIÉN HACIA EL HIJO/LOS HIJOS pues el maltratador busca privarle a su/s hijo/s de una relación sana, con el progenitor del que se le pretende/provoca el  aislamiento afectivo y físico).

* En segundo lugar, pretendiendo resaltar la existencia-realidad de este síndrome y cómo las personas que lo ejercen, en caso de ser mujeres, pueden esconderse detrás de leyes que protegen a la mujer víctima de violencia de género (cuando se da el caso de que es la madre quién mantiene una conducta alienadora del otro padre, frente al hijo), para falsear  que forman parte de este colectivo de mujeres agredidas, y a las que sí hemos de proteger. De ahí la importancia para los profesionales, de que se conozca esta información, lo que les permitirá no dejarse manipular por personas que presentan este perfil. 

Como el artículo menciona:

Es interesante destacar que prestigiosos profesionales, tales como Ignacio Bolaños (psicólogo forense del Tribunal Superior de Justicia de Madrid), Mari Paz Ruiz Tejedor (Psicóloga de la Clínica Médico-forense de Madrid), Eugenio Garrido (Catedrático de Psicología Social de la Universidad de Salamanca) y otros han confirmado que las denuncias falsas de abusos a menores en casos de separación y divorcio oscilan entre el 35% y el 75% dependiendo de los diferentes estudios realizados.


Os dejo con el artículo. Al final del cual hay un comentario al mismo en el que hace una primera introducción teórica sobre este concepto.

Enlace:
http://amazonahildegart.lacoctelera.net/post/2008/09/20/sindrome-alienacion-parental-parentectomias-y-denuncias



Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...