lunes, 19 de septiembre de 2011

CURSO DE AUTOESTIMA PARA ADULTOS


ACTIVIDAD    DEL   CENTRO

CURSO DE AUTOESTIMA PARA ADULTOS

Dirigido a: Personas interesadas en mejorar el conocimiento de sí mismas, que buscan cómo resolver sus conflictos (a nivel personal, de pareja, familiar o social) y aumentar sus recursos para resolver estas dificultades en su vida cotidiana, aprender a expresar sus sentimientos, pensamientos y darle un lugar a sus necesidades de autoestima y de autocuidado.

Taller vivencial-experiencial dirigido a conocer el nivel inicial de autoestima de cada asistente, y a trabajar en él/ella a partir del punto de partida en el que se encuentra.

Fechas: Martes 18 y 23 de Octubre, 8, 15, 22 y 29 de Noviembre de 2011
Horario: ( a definir entre dos opciones, según demanda preferente de los asistentes)
De 10 a 11,30   ó   de  20,30  a  22h.

TALLER “DESARROLLANDO LA AUTOESTIMA DE SU HIJO”


ACTIVIDAD  DEL  CENTRO

TALLER " DESARROLLANDO LA AUTOESTIMA DE SU HIJO"

Ojetivo: Conocer las bases de la crianza de niños seguros de sí mismos.

Dirigido a: Todas aquellas personas (madres, padres, abuelos, educadores, maestros, cuidadores infantiles…) que están preocupados por la autoestima de su hijo, nieto, de sus niños o alumnos, y quieran aprender a detectar cuándo hay un problema de autoestima en un niño, cómo se desarrolla ésta, y adquirir/potenciar sus recursos y los del niño, para sentar las bases de un autoconcepto saludable, una vivencia de amor y respeto hacia sí mismo desde la infancia.

Fecha: Sábado 22 de Octubre de 2011
Horario: de 10 a 13 h y de 16 a 19h.

Si estás interesado en realizar este taller puedes ponerte en contacto con nosotros a través del Teléfono 639 006 359 o del email: marpsicogestalt@hotmail.com

domingo, 18 de septiembre de 2011

LOS LAZOS PATERNO-FILIALES Y SUS BENEFICIOS

Os adjunto el enlace a un artículo periodístico que habla sobre los BENEFICIOS DE LOS LAZOS PATERNOSFILIALES PARA SUS HIJOS:



Artículo que hace incapié en la relevancia de la figura del padre en la educación y la crianza de sus hijos. Éstos son alguno de los aspectos que resalta:




"La participación de la figura paterna en la infancia de un niño o de una niña resulta enormemente beneficiosa para la inteligencia y el comportamiento de los pequeños, señala un estudio reciente realizado por especialistas de la Universidad de Concordia, en Canadá. La investigación, realizada sobre una muestra de 138 niños y sus respectivos padres, sugiere, por otro lado, que las más afectadas ante la falta de un padre son las niñas, que pueden sufrir serios problemas emocionales como consecuencia de la ausencia paterna. El departamento de psicología de la Universidad de Concordia espera que este estudio impulse la toma de ciertas medidas por parte del Gobierno canadiense, como el permiso de paternidad."


"Independientemente de si los padres viven o no con sus hijos, la capacidad de los progenitores fija los límites adecuados y la estructura del comportamiento de sus hijos influyendo positivamente en la solución de problemas y la disminución de los trabas emocionales tales como la tristeza, el aislamiento social y la ansiedad"


"En comparación con otros niños con padres ausentes, los niños de padres activos tuvieron durante su infancia temprana y media menos problemas de comportamiento y una mayor capacidad intelectual a medida que crecieron, incluso entre los niños de familia en riesgo de exclusión o con pocos recursos económicos”,

viernes, 16 de septiembre de 2011

EMOCIONES AUTISTAS


Me parece muy interesante la lectura de un artículo publicado (en inglés en el original) por Temple Grandin en respuesta al  algunas afirmaciones que aparecen el último capítulo del libro "Autismo y Síndrome de Asperger" (libro editado por Uta Frith) escrito por Francesca Happé, que posteriormente os transcribo, tras presentaros a su autora:


Biografía de Temple Grandin
-Temple Grandin (nacida el 29 de agosto de 1947 en Boston -Massachusetts), es ingeniera agrónoma y profesora de la Universidad Estatal de Colorado. Es una prolífica escritora de libros relacionados con el autismo y sobre sus propias experiencias en relación a este trastorno.

-Grandin recibió el diagnóstico de autista en 1950 y, tal vez en parte debido al decidido soporte recibido por su madre (poco habitual en aquellos tiempos en casos tan tempranos y manifiestos de autismo), empezó a hablar y mostrar señales de progreso a la edad de cuatro años. En la década de los 60, y tras sus estudios generales, asistió a la universidad para finalmente graduarse con un doctorado en ingeniería agrónoma (animal science PhD).

-Temple Grandin alcanzó gran popularidad tras ser descrita por Oliver Sacks en su libro Un Antropólogo en Marte, siendo el título del libro la forma en que Grandin describe la forma en que se siente viviendo en un mundo de neurotípicos.

-Grandin es una de las defensoras de los animales más célebres del planeta, ha revolucionado los sistemas de estabulación y desplazamiento animal y ha encabezado la reforma en pro de la calidad de vida de la ganadería. Se la considera líder filosófica tanto del movimiento de defensa de la calidad de vida de los animales como del movimiento de defensa de los derechos de los autistas.

Ya os dejo con el texto en cuestión, traducido al español por: Jimena Drake y Ana González Carbajal

“Se ha publicado recientemente un libro titulado Autismo y Síndrome de Asperger. El síndrome de Asperger es un autismo de alto funcionamiento, en el que la persona tiene un desarrollo del lenguaje normal o cercano a la normalidad. El libro está editado por Uta Frith y tiene muchos capítulos interesantes. Incluye la primera traducción al inglés del manuscrito original de Asperger, un escrito fascinante. Sin embargo, me siento enojada a causa del último capítulo, firmado por Francesca Happé. En él analiza mi libro y mis escritos, los de David Medzianik y las cartas de un autista llamado Barry. Estoy molesta por este pasaje: Es interesante, sin embargo, su evidente (refiriéndose a mí) falta de interés en las emociones propias y ajenas —y esto debería ser una llamada de atención acerca de cómo estos autistas escritores, o no están interesados, o no son capaces de escribir sobre aquellos temas sobre los que queremos escuchar sus experiencias—.
Definitivamente yo tengo emociones. Cuando era pequeña y otros niños se burlaban de mí, me sentía herida y enojada. Happé cuestiona la exactitud de los hechos relatados en mi libro porque lo hice con un co-autor. Esto me molesta. No le permití al co-autor cambiar los hechos y Happé cuestiona aquellos hechos que no están de acuerdo con su teoría. Yo me siento muy satisfecha con mi carrera como diseñadora de equipos para ganado. Cuando una creación mía complace a un cliente, yo me siento feliz. Jack, un afinador de pianos autista, coincide: Para mí es importante complacer a la gente (Dewey,1991).
Si algún proyecto mío finalmente no funciona, o si un cliente me critica injustamente, me siento deprimida y molesta. Jack tiene la misma sensibilidad frente a la crítica. Él dice: Si tuviera éxito (refiriéndose a la composición musical) podrían hacerme algunos comentarios muy sarcásticos, y eso me resultaría aplastante dada mi reacción frente a las críticas (Dewey, 1991). Siento gran satisfacción emocional cuando realizo cosas valiosas para la sociedad. Mi trabajo en equipos para ganado también ayudó a mejorar el trato hacia los animales en los EEUU. También me complace ayudar a otras personas con autismo y a sus familias. Me hace sentir bien poder usar mi habilidad para visualizar cuando debo resolver problemas. Es divertido ejercitar mi corteza cerebral con problemas interesantes. He observado que mis amigos no autistas, ingenieros, también encuentran placentero el uso intelectual del cerebro. Muchos científicos e ingenieros dan más valor al intelecto que a las emociones.
Me he puesto muy triste por la muerte de seres queridos. Y puedo llorar viendo películas dramáticas. Si veo a alguien maltratar a un animal, me siento disgustada o furiosa. Hay algunas áreas en las que mis emociones pueden ser diferentes. No me asusto ni me horrorizo fácilmente. Si veo algo desagradable, eso no me asusta aunque si me enoja. Otra diferencia es que mis decisiones se guían por el razonamiento y no por los sentimientos. Tengo reputación en mi trabajo con la ganadería por mi objetividad. Puedo dar una evaluación objetiva del trabajo de otro científico aunque lo odie como persona; he observado que a muchas personas les cuesta hacer esto. Yo puedo dejar a un lado el disgusto que me provoca alguien y apreciar su trabajo sin que el disgusto personal se entrometa en mi juicio.
Hablando con otros, he notado que cuando recuerdan hechos traumáticos muchas veces la emoción los agobia. A mí raramente me perturban los recuerdos emotivos. Las únicas excepciones son la muerte de mi tía y la de Rom Rohrer, quien me ayudó al inicio de mi carrera. Puedo llorar al recordar sus muertes, pero tampoco me agobio. Cuando tengo emociones fuertes, éstas son poderosas mientras las estoy experimentando, pero no dejan una gran huella en mi cerebro. No tengo subconsciente o recuerdos reprimidos. Tengo acceso a todos mis recuerdos, y ninguno se encuentra reprimido por tener una gran carga emocional.


Empatía
Hay otro pasaje del capítulo de Happé que me provocó enojo. Una explicación del paralelismo que Temple hace entre los hombres y los animales, puede estar en que ella ignora o no tiene en cuenta la importancia emocional de nuestra vida afectiva. Happé se refiere a un escrito en el que discutí la neurología y fisiología del sistema nervioso. Muchos neurólogos y fisiólogos relacionan los datos entre humanos y animales. También declara ella que transgredí las barreras usuales entre nosotros y los animales. Uno de los motivos por los que no hago una distinción de blanco o negro, es que soy una pensadora visual. Las investigaciones sobre conductas animales concluyen que ellos son también pensadores visuales. Yo no pienso en palabras. Sólo pienso en imágenes.
Mi éxito en el diseño de equipos para ganado se debe a que puedo imaginarme como un animal, imaginarme con el cuerpo y los sentidos de un animal. Soy capaz de visualizarme como el animal que está dentro de los equipos que diseño. Este vídeo es completo, con tacto, olfato, sonidos e imágenes. Puedo ver este video desde dos perspectivas: tanto a mí misma viendo al animal como desde dentro del animal, viendo a través de sus ojos. Muchas equipos usados en mataderos tienen un pobre rendimiento porque sus diseñadores no pensaron en qué pasaría cuando el cuerpo del animal tuviera contacto con ellos. También puedo imaginar cómo se sentirá el animal. Él no sabe que van a matarlo. Puedo saber cómo se siente el animal porque no permito que mis sentimientos nublen la imagen.
Cuando el ganado va por uno de mis equipos en una planta de engorde o en un frigorífico, y los animales están tranquilos y no sienten dolor o incomodidad, tengo sentimientos agradables. Me pongo molesta si ellos se agitan o están excitados. Recientemente diseñé una nueva máquina para contener al ganado durante la matanza. Funciona con un sistema hidráulico. Después de alguna práctica aprendí a manejar los controles para que los animales fueran sujetados suavemente. Me dio un sentimiento de paz el ver a los animales tranquilos. Operar los dispositivos de un modo suave es un acto de generosidad, y una persona debe amar al ganado para manejarlo humanamente. Muchas personas que aman a los animales tienen tantos sentimientos negativos cuando están en un matadero que sus emociones interfieren con una auténtica empatía con el ganado. Cuando yo manejo el equipo me concentro en sostener con delicadeza al animal y tengo cuidado de no apretarlo demasiado. Quiero que se sienta lo más cómodo posible hasta el último instante de su vida. Como quien trabaja en un hospital. Al pensar esta experiencia, reproduciéndola en mi video mental, me siento bien.
Instinto Social
Al discutir sobre los sentimientos autistas debemos separar los problemas de interacción social de las emociones. Las personas con autismo desean el contacto afectivo con otros pero se encuentran bloqueados frente al intercambio social complejo. Una ventaja que tienen los animales es que ellos no deben aprender complicadas reglas sociales. Asperger (1952) dijo que los niños normales adquieren instintivamente las habilidades sociales. En las personas con autismo La adaptación social debe proceder por la vía del intelecto. En efecto, ellos aprenden todo con el razonamiento (Asperger, 1952). Jim, un autista de 27 años, graduado, dice algo similar: que las personas con autismo carecen del instinto básico para desarrollar naturalmente el proceso de la comunicación (Cesaroni and Garber, 1991).
Tuve que aprender las reglas sociales usando mi intelecto. Era como un visitante de otro planeta que debía aprender los extraños modales del nuevo mundo. Tomé decisiones sociales usando un razonamiento lógico. El recuerdo de situaciones anteriores también participa de la ecuación. La experiencia me enseñó que hay conductas que molestan a los otros. A veces mi decisiones son equivocadas porque están basadas en datos insuficientes. A menudo comparo las relaciones sociales con noticias que he leído sobre diplomacia internacional. Por ejemplo, la pelea entre Dick y Jane era como la de dos países que luchaban por derechos comerciales. Comparo las experiencias de mi biblioteca de recuerdos con una situación que estoy viviendo en el presente. Entonces toma una decisión lógica basada en toda la información disponible. A los 44 años tengo un gran banco de datos y soy capaz de determinar lógicamente cuáles personas tienen buenas intenciones y cuáles muy malas intenciones. Esto es algo que todas las personas con autismo deben aprender. En el trato comercial soy muy buena deduciendo las intenciones de la otra persona.
Las interacciones sociales están demasiado complicadas por los problemas psicológicos que una persona autista tiene con los cambios de atención. Los autistas necesitan mucho más tiempo para cambiar su atención entre su auditorio y el estímulo visual (Courchesne, 1991, conversación personal). Esto dificulta el seguimiento de los rápidos intercambios en las relaciones sociales complejas. Tienen problemas con las frases largas, que conllevan excesiva información durante la interacción social. Algo de este problema pudo ser la razón por la cual Jack dijera: Si me relaciono demasiado con las personas, me pongo nervioso e incómodo (Dewey, 1991).
Cuando Francesca Happé lea esto, probablemente comente: Todavía no habló sobre sus relaciones afectivas con otras personas. Ya he declarado que mi vida emocional es simple y que puse todas mis energías en mi carrera. Mi mayor ambición es lograr dar algo valioso a la sociedad. Happé (1991) escribe: En conclusión, David parece, por sus escritos, el menos autista de nuestros tres autores. En otra página escribe. Él (David) muestra un grado de comprensión social ni siquiera visto en los trabajos editados por Temple. Ciertamente, él escribe sobre cosas consideradas más normales, como las mujeres; pero él está solo y escribe: Vivir es más o menos como un taladro constante (Miedzianik, 1986). No trabaja y desea algo que nunca podrá conseguir.
Hablé hace poco tiempo con la hermana de un inteligente mecánico que tiene autismo. Él se ha casado cinco veces. Cuatro de las mujeres le robaron su dinero. También hablé con mujeres con autismo de alto funcionamiento que fueron violadas porque no comprendieron las sutilezas del peligro. Hay muy pocas personas con autismo que tuvieron matrimonios exitosos. Muchos se casan con personas excéntricas o con alguna discapacidad (Newson, 1982). Muchos autistas eligen el celibato, que les evita problemas complicados y molestos. Esa es la elección que hice yo. Dejé a un lado lo más difícil simplemente para aprender los intercambios sociales. Mi vida social se mueve alrededor de mis intereses en la ingeniería, el ganado y el autismo. Muchos autistas bien adaptados han optado por el mismo estilo de vida. Kanner (1972), habló de cómo los autistas usan sus obsesiones e intereses especiales para abrir la puerta de su vida social. Llegan a ser reconocidos por sus aportes a la química, la astronomía, la enseñanza, etc.
No creo que la Dra. Happé comprenda las emociones apasionadas que los ingenieros o los científicos tienen cuando descubren o inventan algo nuevo. Amo también este aspecto de mi profesión. He llorado al leer un hermoso pasaje en una revista de ingeniería, cuando un científico describe sus sentimientos: Examinando la historia registrada y aún a través de la niebla de milenios más tempranos, percibimos una pasión por el descubrimiento y la invención (Florman, 1991). Le recomiendo a la Dra. Happé que lea escritos de científicos e ingenieros no-autistas. Si lo hiciera, encontraría menos extraños los sentimientos autistas”.





miércoles, 14 de septiembre de 2011

LO QUE PENSAMOS MODIFICA NUESTRA BIOLOGÍA

 

Os adjunto un artículo muy interesante titulado: "Lo que pensamos modifica nuestra biología", publicado por Bruce Lipton, doctor en Medicina, investigador en biología celular:

Aquí os reproduzco alguno de los contenidos del mismo, y añado algunas reflexiones y comentarios propios (entre paréntesis):

-No somos víctimas de nuestra genética, en realidad es el ADN el que está controlado por el medio externo celular

-El ADN es controlado por señales que vienen desde fuera de la célula, incluyendo mensajes energéticos de nuestros propios pensamientos, tanto los positivos como los negativos.

-Cambiar nuestra manera de vivir y de percibir el mundo es cambiar nuestra biología. Las células cambian en función del entorno, es lo que llamamos EPIGENÉTICA.

-Epigenética Vs Genética

-Aprendemos a vernos como nos ven, a valorarnos como nos valoran. Lo que escuchamos y vivimos nos forma. No vemos el mundo como es, vemos el mundo como somos. Somos víctimas de nuestras creencias, pero podemos cambiarlas.

Al igual que los pensamientos positivos y el efecto placebo afectan a nuestra biología, existe el efecto nocebo: si crees que algo te hará daño, acabará por hacerte daño. (y añado: o lo que llamamos profecía autocumplida).

-Henry Ford decía que tanto si crees que puedes como si crees que no puedes, tienen razón.

-Existen dos mecanismos de supervivencia: el crecimiento (con el aprendizaje de realizar ajustes creativos en nuestra vida, la superación de situaciones inconclusas, "fantasmas" de nuestro pasado...)  y la protección (o búsqueda del control absoluto de tu vida, tan frecuente en el ser humano), y ambos no pueden operar al mismo tiempo.

-Los procesos de crecimiento requieren un intercambio libre de información con el medio, la protección requiere el cierre completo del sistema (nos cerramos al cambio y repetimos lo mismo que no nos funciona, sin buscar ayuda para cambiar aquello que no podemos o nos cuesta mucho; incluso estando seguros de que "yo soy así" y no es necesario que cambie, sin tener consciencia de que nos hemos cerrado a crecer/desarrollarnos como personas).

-Las percepciones que formamos durante los primeros seis años, cuando el cerebro recibe la máxima información en un mínimo tiempo para entender el entorno, nos afectan el resto de la vida.

-Los comportamientos, creencias y actitudes que observamos en nuestros padres se graban en nuestro cerebro y controlan nuestra biología el resto de la vida, a menos que aprendamos a volver a programarla (y añado: lo cual es posible, si asumimos nuestra propia responsabilidad en dicho cambio; como decía hace unos días: “no sólo importa lo que han hecho contigo en tu pasado, sino lo que tú haces con eso en el presente”. El cambio en el presente, ahora, es cosa tuya, como adulto, ya no es cosa de tus padres, y si lo deseas eres tú quién ha de iniciar a tomar las riendas y la responsabilidad de iniciarlo y continuar con él).

-Lo que requiere mucho esfuerzo son esas cosas que tu subconsciente (o aquello de lo que no tenemos consciencia, esas gestalts que se abren y no se cierran, y vuelven a abrirse en búsqueda de una solución adaptativa, una y otra vez, nuestra forma de defendernos del entorno ... y que ha llevado a que haya aspectos, conscientes/o no, que sin embargo se han convertido en automatismos o rigidificaciones) no apoya.
¡¡ Nada se soluciona hasta que uno no se esfuerza por cambiar !!.

domingo, 11 de septiembre de 2011

LA DIFICULTAD DE DIFERENCIARSE EN UNA RELACIÓN

¿Decirle a una persona NO es un signo de agresividad?. NO, no lo es. Sin embargo esto que parece tan “sencillo”, decir NO, por ejemplo a un padre, es decirle ME QUIERO DIFERENCIAR DE TI, puede ser decirle “no quiero ser una copia tuya”.

¿Qué dificultad hay detrás de muchos padres que son/se muestran excesivamente sensibles a un NO quiero comer eso (o ya no quiero comer más, tratándose de hijos sin problemas alimenticios, e incluso adultos), no quiero ese vestido, no quiero hacer la carrera que a ti te gustaría que hiciera, no quiero quedarme aquí aunque eso suponga estar lejos de ti,  no quiero la pareja que a ti te gustaría para mí, no quiero lo que tú quieres para mí (sino elegir yo sin sentirme mal por ello ni  sentir que debo hacer lo que tú desearías que yo hiciera, para sentir que te sientes orgulloso/a de mí, eso que tanto necesito de ti)…?. Este es un aspecto que sería muy saludable se plantearan las personas que tienen dificultades para que sus hijos (en el camino de la madurez o ya como adultos) se separen de ellos, o quienes tienen problemas para que sus parejas decidan por su propio criterio, o que sienten una elevada subceptibilidad a que les digan NO.

En muchas ocasiones reciben ese NO como un rechazo a los valores, a los criterios, elecciones propias, porque la otra persona relevante a nivel emocional (el hijo, por ejemplo) no elige igual que ellos. No toman el NO como un “necesito permitirme ser diferente a ti sin que esto signifique que no te quiero”, “necesito ser como yo soy”, “necesito pensar diferente a ti en esto” (sin que por ello lo tuyo esté mal porque yo no lo elija).
Es el caso de aquellos padres que no son conscientes de ser excesivamente controladores, y que sin embargo perciben su forma de pensar y actuar como “yo sé lo que más le conviene a mi hijo”, “sólo lo hago para protegerle”, “es que si hace eso se va a perjudicar”…Padres excesivamente perfeccionistas que no asumen bien los errores propios, y tienen dificultad en permitir que otros los puedan cometer.

Cuando un padre, una madre o un cuidador principal, no tolera un NO, puede expresarlo de forma muy sutil. Tan sutil como “un disgustillo” porque “me gustaría que aceptaras lo que te doy, lo que quiero para ti”, con un gesto  desaprobatorio continuado ante las expresiones de diferenciación de su hijo/a. Acompañado por una voz igualmente sutil de desaprobación, muy “efectiva” a su propósito disuasorio de la conducta ajena, pues el control se ha ejercido de forma férrea en la infancia y aún más en la adolescencia (habiendo reprimido en esta etapa todo intento de diferenciación de su hijo/a y habiendo generado, lo que coloquialmente se le llama a nivel popular “un hijo muy bueno, que nunca se opone ni se queja de nada”).
Gesto que en sí no dice nada si es una sola vez, pero que si se establece como forma de reaccionar continua y extendida (o hábito) ante un NO pronunciado por una persona significativa para ésta, es una forma de control sobre dicha persona, de la que en muchas ocasiones la persona que lo emite no es consciente de cómo surge ni de cómo condiciona las elecciones del otro.
Ese gesto, me recuerda al efecto de la “estaca” del cuento de Jorge Bucay, del Elefante Encadenado. Una vez te encadenan con la necesidad de satisfacer al otro, de no “darle disgusto” por opinar diferente, por elegir lo diferente, … la persona (el hijo, por ejemplo) puede sentirse encadenado (por ese amor “dependiente”) y no ser consciente de ello, o serlo pero no saber cómo hacer para salir de esa necesidad de proteger a sus propios padres del dolor de una separación que no fue iniciada ni en la pubertad, ni en la adolescencia, y que se prolonga en la relación paterno-filial entre un padre y un hijo adulto. Con el consiguiente profundo sufrimiento para ese/a hijo/a ante la polaridad de su deseo/necesidad (¿reprimido?) de separarse y diferenciarse y su miedo a lo desconocido si lo hace junto al dolor de pasar por el proceso de separación.

Patrón de relación que este/a padre/madre mantendrá no sólo con su hijo/a sino que podrá mostrar con las parejas/conyugues de sus hijos…o con su propia pareja (que se ha podido basar en la misma necesidad de no “mostrar conflictos” no manifestando las diferencias con “vehemencia” o acallándolas suavemente cuando aparecen).

---En estas situaciones puede hacerse necesario  PARA UNA PERSONA ADULTA CON DIFICULTAD PARA LA CONFRONTACIÓN (manifestar opiniones contrarias a las de sus progenitores, como forma de evitación del conflicto, que prefiere, por tanto, no manifestar una conducta, emoción, elección, actitud, valor, opinión...cuando no está seguro de que va a ser aprobada por el otro) ante sus padres (forma de relacionarse que puede generalizar a otras relaciones con adultos: de amistad, en el trabajo, frente a figuras de autoridad,...) un trabajo de psicoterapia.
Terapia que le permita a la persona favorecer su darse cuenta de cómo hace en dichas situaciones (en cada aquí y ahora), a partir de ese trabajo del aquí y ahora en la sesión, en su encuentro con su terapeuta, lo que le permitirá ir avanzando en su autoconocimiento de para qué hace así, sus mecanismos defensivos o de interrupción del contacto, el trabajo de sus emociones, ir aumentando sus posibilidades de elección y nuevos recursos para la acción de un modo adaptativo en cada aquí y ahora en los diferentes entornos en los que conviva y se relacione el cliente.


---E igualmente, es  un TRABAJO DE PSICOTERAPIA importante el que se puede hacer  CON EL MENOR (individualmente), a la vez que CONJUNTAMENTE  también intervendríamos CON  LA PAREJA DE PADRES (en sesiones de padre) , como intervención en dicho momento, así como favorecedor de la  prevención de posibles malestares psiquicos futuros, llevados y prolongados en la edad adulta, cuando uno de los padres, o ambos, muestra una gran dificultad en el momento evolutivo de la adolescencia de su hijo/a.
El trabajo de estas dificultades parentales, al enfrentarse con la necesidad del hijo/a de diferenciarse y de construir su propia identidad que se da de forma muy intensa (dificil y dolorosa, en muchas ocasiones tanto para padres como para sus hijos) en la etapa adolescente (frente a la posible manifestación de "conformidad", obediencia y adaptación, cuyo peligro es que llegase a ser una sobreadaptación a las necesidades parentales/familiares, en la etapa anterior, la infancia) abre las puertas a un cambio:
* en la relación paterno filial,
* a una comunicación con el hijo no sólo desde lo normativo (las normas a cumplir, los tú debes...),
* facilita el entendimiento de dicho proceso de desarrollo en el propio hijo,
* permite trabajar aspectos emocionales de padres e hijos, y
*  en definitiva, apoya y acompaña el aprendizaje y adquisición de RECURSOS PERSONALESen cada uno de los miembros de la familia para manejar el malestar psíquico previo con el que acudieron a consulta, y facilita el afrontamiento de éste, así como favorece el desarrollo de RELACIONES SANAS Y ADAPTATIVAS entre las diferentes partes de la unidad familiar.
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